Hasta el 10 de noviembre. Veinte días tienen las tres cajas de ahorro
de la comunidad que desde antes del verano negocian su fusión para que
los consejos de administración aprueben el compromiso para avanzar en
el proceso.
Hasta el 10 de noviembre. Veinte días tienen las tres cajas de
ahorro de la comunidad que desde antes del verano negocian su fusión
para que los consejos de administración aprueben el compromiso para
avanzar en el proceso. De no ser así, el regulador tomará medidas e
intervendrá en el proceso dentro de las funciones que tiene atribuidas
para la remodelación del sistema financiero.
Así lo comunicó
ayer el presidente de Caja España, Santos Llamas, a los miembros del
consejo de administración de la entidad con sede en León, reunidos en
una convocatoria extraordinaria. Según la agencia Ical, el Banco de
España comunicó el lunes en Madrid a los presidentes de Caja España,
Caja Duero y Caja Burgos que cede en su intención de que los consejos
que deben aprobar el proceso se celebren este mismo mes, pero no dará
nuevos plazos más allá del día 10 de noviembre. De no haberse aprobado
entonces un consentimiento definitivo, que deberá ratificarse por los
órganos de las tres entidades el mismo día y a la misma hora, el
regulador intervendrá directamente en el proceso que lleva gestándose
varios meses, y cuyos últimos retrasos han sido criticados desde
distintos frentes.
Informe exhaustivo.El comité directivo de Caja España en pleno informó ayer durante toda
la jornada, en un consejo maratoniano que se inició por la mañana y
concluyó a última hora de la tarde, de todos los pasos que se han dado
hasta el momento para negociar el proceso de integración o fusión entre
las tres entidades que han afrontado este reto en la comunidad. Datos
que recoge el informe que la consultora KPMG entregó el lunes al Banco
de España, y sobre el que el regulador decidirá en teoría la mejor
fórmula para el futuro común de las tres cajas de ahorro mejor
posicionadas de la comunidad.
En teoría, porque frente a otras
fórmulas el Banco de España ha reiterado su preferencia por la fusión.
Es precisamente este mecanismo, y el «adelgazamiento» de recursos
(oficinas y empleados sobre todo) que supondrá, el que permitirá
ajustar costes y mejorar su rentabilidad a la futura caja fusionada.
El presidente de Caja España insistió en el consejo, de carácter
meramente informativo y solicitado por los vicepresidentes de la
entidad, Francisco Fernández e Isabel Carrasco, en que la caja con sede
en León no sólo está mejor posicionada que las otras dos para afrontar
la gestión de la futura entidad común, tal y como reconoce el informe
del auditor; sino que ha liderado en todo momento las negociaciones
para afrontar el proceso.
El consejo debatió ayer también las
reticencias de Caja Burgos a agilizar el proceso de fusión. Ante las
teorías de que la entidad burgalesa no participe finalmente en el
proyecto habría que recordar que el Banco de España obligó a Caja
España y Caja Duero a buscar un socio más para el proceso de unió que
habían iniciado en solitario, ya que entre las dos no superaban los
50.000 millones de activos que se requieren para financiar su
saneamiento a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria
(FROB).