Un dato para enfocar el debate:
la mayor fundación benéfica del mundo, la Bill and Melinda Gates
Foundation, invirtió 3.000 millones de dólares en 2009 entre todos sus
programas; su contribución está siendo clave para erradicar la polio (un
aplauso para mister Microsoft). Parece mucho dinero. Es mucho dinero.
Es una cifra similar a la que nuestras cajas de ahorro invierten en obra
social en España cada año. En 2008, fueron 2.059 millones de euros
(2.800 millones de dólares), que van para restauración del patrimonio
histórico, educación, sanidad o cultura.
Un dato para enfocar el debate:
la mayor fundación benéfica del mundo, la Bill and Melinda Gates
Foundation, invirtió 3.000 millones de dólares en 2009 entre todos sus
programas; su contribución está siendo clave para erradicar la polio (un
aplauso para mister Microsoft). Parece mucho dinero. Es mucho dinero.
Es una cifra similar a la que nuestras cajas de ahorro invierten en obra
social en España cada año. En 2008, fueron 2.059 millones de euros
(2.800 millones de dólares), que van para restauración del patrimonio
histórico, educación, sanidad o cultura.
Cuando las cajas se conviertan en bancos, esta cifra obviamente
bajará; tal vez acabe desapareciendo. ¿O es que alguien cree que esos
“fondos buitre” que vuelan en círculo sobre las cajas van a invertir su
dinero para que los beneficios, sus beneficios, se gasten después en
construir polideportivos y restaurar campanarios? Gran parte de estos
inversores que han olido sangre en España son chinos; al parecer también
nos rondan dudosos magnates rusos y fondos soberanos árabes. Va a ser
genial: vamos a entregar paquetes de control del 50% de nuestro sistema
financiero a la mafia rusa, a las petrodictaduras o al Partido Comunista
Chino.
Siguiendo la máxima de la dictadura china –“un país, dos sistemas”,
que en la práctica quiere decir “lo peor del capitalismo y lo peor del
comunismo”–, la privatización de las cajas llegará después de la
socialización de sus pérdidas, que pagaremos a escote. Aunque lo más
grave de este expolio histórico es la ausencia de debate público. Nos falta una explicación, una disculpa: ¿qué estaba haciendo Fernández Ordóñez, el gobernador del Banco de España,
para que la única salida que le queda al que presumía de ser “el mejor
sistema financiero del mundo” sea entregar las cajas a los tiburones?