Desde Comfia-CCOO hemos venido prestando especial atención a la crisis económica-financiera, reclamando desde el principio determinación y anticipación al acometer cambios e iniciativas.
En
nuestro III Congreso federal establecimos los criterios con los que
abordaríamos estos cambios, desarrollándolo posteriormente en
numerosos posicionamientos públicos.
Nuestro
modelo de concentración y fortalecimiento del sistema financiero
Nuestra
apuesta por el desarrollo y fortalecimiento del sistema financiero
español se basa en las siguientes premisas.
- Defensa
del empleo. Para ello desarrollaremos protocolos de mantenimiento
del empleo y homologación de condiciones laborales, sea cuales sean
las fórmulas adoptadas en el proceso de concentración, fusión,
SIP, holding, …. - Mantener
en el sistema financiero el modelo de inclusión social, acercando
los servicios bancarios a todos los estratos sociales, basado en el
fomento de la libre competencia y en el papel desarrollado por las
Cajas de Ahorro merced a su naturaleza jurídica. - Promover
la función social del crédito, instrumento imprescindible para la
reactivación económica, impulsora del cambio de modelo productivo
reforzando el capital de las empresas españolas y productora de
sinergias en su entorno (las mayores plataformas digitales
españolas).
Con
estos criterios hemos ido tomando posición ante la realidad:
- Hemos
apostado por la concentración, el tamaño sí importa, cualesquiera
sea la fórmula adoptada y el ámbito territorial donde se produzca. - Hemos
alentado el rigor profesional en la toma de estas decisiones, en el
respeto a las normas de cada entidad. - En
los bancos hemos defendido una retribución del capital sostenible
con el desarrollo de la entidad, es decir, que permita aumentar su
capitalización y mejorar sus reservas. - En
las Cajas de Ahorro y Cooperativas de Crédito que el respeto a la
obra y fondos sociales no pongan en peligro la viabilidad de cada
entidad, y que su capitalización no suponga eliminar su naturaleza
jurídica. - Y
por último hemos defendido una política de bonus para nuestros
gestores que les convierta, también, en un ejemplo global de
regulación retributiva.
El
tiempo se nos acaba
Sin
embargo, poco hemos avanzado en la concreción de soluciones. Aunque
todo el mundo saludó el nacimiento del FROB como una iniciativa
necesaria, a día de hoy no se ha solicitado un solo euro de los
99.000 millones a disposición. Y esto cuando en Europa algunos de
los bancos que recibieron ayudas públicas están comenzado a
devolverlas (por ejemplo, BNP).
Europa
vuelve cuando España aún no ha llegado. Llevamos un año de
retraso, y aún hacemos oídos sordos a las advertencias que desde el
Banco Central Europeo se nos hace para la utilización inmediata de
los fondos dotados. Hay un riesgo evidente anunciado por el Sr.
Trichet, el repunte de la inflación obligará al BCE a actuar, por
ejemplo, restringiendo liquidez, o ante el cambio de panorama y de
comisarios, la UE pudiera bloquear cualquier ayuda pública al
sector financiero.
Pero
aún hay más. Para que el sistema financiero español vuelva a los
niveles de solidez previos a la crisis tiene que dotarse de bases de
capital que neutralicen las pérdidas reales incurridas, bien sea por
la vía de ampliaciones de capital bien sea por el uso de los
instrumentos que ha puesto a disposición del sector el Estado. Y
esta resolución no es un planteamiento sin fecha. El calendario
establecido por el G20 marca los plazos en los que esta
recapitalización será no solo necesaria sino exigible.
Para
volver a ser un sistema basado en la banca comercial, minorista, ha
de aceptarse que nunca más se debe acompañar la evolución
disparatada del sector inmobiliario, no debe volver a tener el peso
que ha tenido hasta ahora, y en consecuencia la evolución de los
activos productivos del sistema financiero estará más en la línea
del desarrollo de la financiación al consumo y de los bienes de
inversión duradera, y por lo que sabemos al día de la fecha, estos
evolucionan en el caso de particulares en función de su capacidad de
pago, íntimamente relacionada con el paro y su renta disponible, y
para el caso de empresas ,en función de la solvencia, estrechamente
vinculada a su base de capital.
Por
tanto, lo más previsible será una evolución débil del crecimiento
de los activos productivos. (Ver
gráficos 1 y 2). Si
a esto le juntamos el encarecimiento de las fuentes de financiación,
derivado de la valoración negativa que hagan los financiadores
externos del entorno en que desarrollan su actividad las entidades
financieras españolas,será
muy probable un estrechamiento de los márgenes que se puede traducir
en una disminución de la eficiencia vinculada a estas actividades. Y
por derivada, dificultades de recapitalización de las entidades que
tienen en esta fuente su principal vía de capital.Nada anormal si atendemos a la experiencia negativa de la banca
regional alemana.
La
cuestión de la eficiencia
¿Y
qué hacemos?. Pues nosotros instalados en el permanente debate entre
supervisores, Banco de España y CCAA, sometidos a tensiones
territoriales, partidistas y políticas con procesos de concentración
e intervención que se hacen eternos: CCM, fusiones en
Cataluña, Castilla León, Andalucía, los intentos de promover
integraciones ínter territoriales a través de SIP, ahí estarían
las Cajas de Canarias, Navarra, Cantabria, entre otras… Atados al
debate de la eficiencia y la territorialidad.
No
se observa ningún movimiento entre los bancos medianos, y respecto a
las cooperativas de crédito, la iniciativa de Cajamar de constituir
un SIP, está animando a otras cajas a promover el suyo.
Un
panorama estancado que en nada ayuda a la recuperación económica. Y
eso que el comportamiento del crédito como hemos visto en los
gráficos anteriores no hace sino asemejarse al de la eurozona,
acercando su curva a la del PIB, pero estando su tasa de variación
por encima de él, lejos de esos crecimientos exagerados debidos al
incremento del préstamo hipotecario (ver gráfico 3).
Ante
este proceso de pérdida de eficiencia que anticipamos, las entidades
españolas ya responden de diferente manera:
-
Los
grandes del sector ya realizan una parte significativa de su
actividad en otros países y/o en actividades diferentes a la banca
comercial, habían iniciado una política de diversificación de los
ingresos y los negocios, de forma que en el segundo trimestre del
2007 los resultados trimestrales consolidados alcanzaban la cifra de
7000 millones de euros , en tanto que los resultados individuales
excedían en poco los 5000 millones de euros.
-
Las
micro entidades como determinadas cooperativas de crédito, las
locales y comarcales, han conseguido una intensa especialización
territorial y sectorial que blinda temporalmente esta pérdida de
eficiencia al ofrecer servicios y productos exclusivos. -
Por
último aparecen entidades que están en fase de definir su marco
estratégico territorial y sectorial. Estas entidades se enfrentan a
un reto estratégico complejo pues necesitan encontrar una respuesta
adecuada a las exigencias de una necesaria mejora de su eficiencia
empresarial y la necesaria actuación en el marco territorial y
sectorial que posibilite la existencia de mercados y territorios
dinámicos y solventes, que aseguren su eficiencia en el medio y
largo plazo. Pero, no olvidemos, cada vez queda menos tiempo para
adoptar decisiones.
Legítimos
intereses confluyen en la definición de estas estrategias de
supervivencia, pero, con ser legítimos, deberían adecuar sus plazos
de negociación a la urgencias que exige la evolución económica del
país. La reactivación del crédito se constituye en hito
fundamental de la fase de recuperación, y éste es la actividad
básica de nuestras entidades. La defensa de esos intereses, desde un
ejercicio de responsabilidad, les debiera llevar a actuar, porque no
hacerlo, sería tanto como dejar en manos de la selección natural la
evolución no sólo de estas empresas, sino de los sectores y los
territorios a los que sirven.
Somos
conscientes que abordar el problema de la eficiencia y capitalización
es afrontar viejos problemas. Pero lo hacemos desde la confianza que
tenemos en una red de negociación colectiva (nuestros convenios
sectoriales, los protocolos de fusión, los acuerdos de horarios, los
de cierre de sucursales, .. ) que promueven la eficiencia y desde el
convencimiento de que la capitalización de nuestras empresas es una
necesidad para defender nuestro empleo
Por
todo ello:
- Comfia-CCOO insta a los diferentes supervisores,
Banco de España y Comunidades Autónomas, a mejorar su coordinación
y a aunar esfuerzos para poner en marcha la asignación de recursos
del FROB con un cuádruple objetivo: - Garantizar el empleo en el sector
- Mejorar la eficiencia y solvencia del sistema
financiero - Relanzar la actividad crediticia
- Mantener la inclusión social del crédito
defendiendo la concurrencia de distintos tipos de entidades crédito
y por lo tanto la naturaleza jurídica de las Cajas de Ahorro y
Cooperativas de Crédito. - Igualmente el Banco de España, al calor de las
iniciativas tomadas por el G-20 en Pittsburg, debería revisar los
criterios de actuación para mejorar su capacidad de previsión ante
futuros riesgos sistémicos - Comfia-CCOO insta a las entidades financieras a
concretar una regulación socialmente responsable de las
retribuciones globales de sus directivos y consejeros. Mientras no
exista un marco legal expresamente establecido, vamos a proponer al
Consejo estatal de RSE mayores exigencias regulatorias de dichas
retribuciones, y, paralelamente, en el desarrollo de la RSE de cada
empresa acuerdos que la regulen, atendiendo en cualquier caso a
criterios de transparencia, proporcionalidad, y sostenibilidad
económica, social y laboral.
Resolución
de la Comisión Ejecutiva Federal Comfia-CCOO
Madrid
1 de octubre de 2009

Gráficos 1 y 2 Fuente AEB

Gráficos 3 Fuente AEB