Oídos sordos a las peticiones de las cajas. La vicepresidenta
económica del Gobierno, Elena Salgado, ha comunicado en una carta a
bancos y cajas que exigirá un capital principal del 10% para las
entidades que no coticen en Bolsa. El Ministerio de Economía había anunciado una horquilla entre el 9% y el 10% de capital sobre
los activos ponderados por riesgo, es decir, los créditos de todo tipo.
Al final, el Gobierno ha optado por la línea más dura, como quería el
Banco de España, pese a que pública y privadamente algunos presidentes
de cajas, como Rodrigo Rato, de Caja Madrid, pidieron el mismo capital
para todas, del 8%.
Oídos sordos a las peticiones de las cajas. La vicepresidenta
económica del Gobierno, Elena Salgado, ha comunicado en una carta a
bancos y cajas que exigirá un capital principal del 10% para las
entidades que no coticen en Bolsa. El Ministerio de Economía había anunciado una horquilla entre el 9% y el 10% de capital sobre
los activos ponderados por riesgo, es decir, los créditos de todo tipo.
Al final, el Gobierno ha optado por la línea más dura, como quería el
Banco de España, pese a que pública y privadamente algunos presidentes
de cajas, como Rodrigo Rato, de Caja Madrid, pidieron el mismo capital
para todas, del 8%.
También se exigirá el 10% de capital a las entidades «que no tengan
una presencia en su capital de al menos el 20% de inversores privados, y
que además hayan presentado durante el trimestre anterior una
dependencia media superior al 20% de su crédito a la clientela en
financiación mayorista \[en los mercados financieros\] neta de activos
líquidos». La exigencia sobre la financiación mayorista se justifica
«dada la importancia de que este tipo de entidades mantengan confianza
plena de sus inversores» a la hora de acceder a los mercados «incluso en
circunstancias adversas».
La carta confirma los principales
términos del documento sobre el real decreto ley de recapitalización del
sistema financiero publicado ayer por EL PAÍS y disponible en la página
web.
Tras la aprobación de estos niveles, el Banco de España
determinará «las cantidades máximas de recapitalización previstas para
cada entidad». Las que no alcancen el nivel exigido deberán explicar
«cómo esperan cumplirlo» y en septiembre (no en diciembre, como también
se solicitó) el supervisor «evaluará el cumplimiento de este plan».
Si tras las pruebas de resistencia alguna entidad tiene «potenciales
carencias de capital en los escenarios más desfavorables, se podrá
exigir un nivel de recursos propios mínimos superior a los mencionados».
Es decir, más del 10%. «No parece realista creer que se vaya a exigir
más del 10%. Ningún país europeo está en el 8% como para dar un salto a
un nivel superior», según han dicho fuentes del mercado.
La
fórmula con los elementos que compondrá el capital sigue igual, salvo
que se aclara que se incluyen «transitoriamente instrumentos
obligatoriamente convertibles en acciones».
La carta no dice nada
sobre que las que reciban dinero público «deberán asumir ciertos
compromisos», como contar con «objetivos de evolución del crédito a
familias y empresas», como se apuntaba en el documento. Fuentes del
sector comentaron que obligar a dar créditos «es un contrasentido». «Las
entidades con problemas están así por conceder incorrectamente créditos
y si se les obliga a prestar, la caja irá peor todavía», según las
citadas fuentes. Para otras fuentes es simplemente «una cuestión de
publicidad para el Gobierno».
ÍÑIGO DE BARRÓN – Madrid