El Gobierno ha optado finalmente por exigir a las cajas de ahorros
que no coticen un 10% de capital básico. Este es el nivel más alto de la
horquilla que había avanzado la vicepresidenta económica, Elena
Salgado. El resto de entidades debe llegar al 8%. La ministra justifica
la decisión por la necesidad mantener «la confianza plena de los
inversores».
El Ejecutivo pisa el acelerador de la transformación del sector de
cajas. En una carta dirigida ayer por la vicepresidenta económica del
Gobierno, Elena Salgado, a los presidentes de las patronales bancarias,
les comunica que las cajas que no coticen deberán alcanzar antes de
septiembre un nivel de capital básico del 10%, mientras que el resto de
entidades cumplirá con una ratio del 8%.
Salgado había apuntado hace dos semanas que esta exigencia de
solvencia extra para las cajas tradicionales estaría entre el 9% y el
10%. Finalmente, el Gobierno ha optado por exigir el nivel más alto de
esa horquilla.
El Gabinete presidido por José Luis Rodríguez Zapatero no ha tenido
en cuenta las reclamaciones de las cajas y del sindicato Comisiones
Obreras, que consideran que este doble rasero supone un trato
discriminatorio para las entidades de ahorro.
En las misivas, dirigidas a Isidro Fainé, presidente de La Caixa y de
la CECA, y a Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de
Banca (AEB), la vicepresidenta justifica la decisión «por la importancia
de que este tipo de entidades las cajas mantengan la confianza plena de
sus inversores a la hora de acceder a la financiación mayorista,
incluso en circunstancias adversas».
Tan solo deberán cumplir con el nivel extra de solvencia aquellas
cajas que no estén sometidas al escrutinio del mercado (bien sea a
través de la salida a Bolsa de parte del capital, bien con la entrada de
un inversor privado) y que además tengan una dependencia de la
financiación en mercados mayoristas. Entidades como Unnim,
Novacaixagalicia y la fusión de Caja Duero y Caja España se verían
afectadas por esta medida.
A cambio de este mayor rigor en materia de solvencia, el Gobierno
permitirá computar como capital básico las reservas, las primas de
emisión, los intereses minoritarios, así como los instrumentos suscritos
por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y,
transitoriamente, instrumentos obligatoriamente convertibles en
acciones. Estos activos se verán minorados por los resultados negativos
los activos inmateriales y los ajustes por valoración.
Fuentes del sector consideran que este rigor puede acabar con varias cajas de ahorros.
Mas «luchará» para que las cajas catalanas lo sigan siendo
El
presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, se comprometió
ayer a «luchar» con todo su empeño para que Unnim y Catalunya Caixa
sigan siendo cajas, al igual que La Caixa.
«Lucharemos para que
este estatus de caja se pueda mantener en otras entidades financieras;
es difícil pero no imposible, y el Gobierno catalán intentará por todos
los medios preservarlo», aseguró Mas en la sesión de control en el
Parlamento autonómico, en respuesta a una pregunta de Joan Puigcercós
(ERC).
Mas ha expresado su deseo de que permanezca en Cataluña el
centro de decisión de las cajas y bancos que a día de hoy tienen su sede
en esta comunidad. Además de las tres cajas ya citadas, el presidente
también se refería a Banco Sabadell, una de las entidades financieras de
referencia de la comunidad autónoma.
«Haremos todo lo que esté a
nuestro alcance para preservar la catalanidad del mayor número de
entidades financieras posibles, cajas y bancos, para que Cataluña no
pierda poder financiero», aseguró Mas. «Nuestra posición es muy clara,
preservar el poder financiero catalán», aunque Mas ha admitido que para
lograr este objetivo, no todo depende de la Generalitat, por las
competencias que tiene el Estado en la materia.
Mas ha destacado la importancia que tiene este sector tanto en Cataluña como en el conjunto de la economía española.