Cualquier otra posibilidad, como la
de seguir siendo cajas y emitir cuotas participativas en los mercados,
se considera irrealizable porque los inversores internacionales no
entienden estos productos y, por lo tanto, no los comprarían.
La semana pasada, el Santander y el BBVA pidieron dinero prestado en los mercados . El resultado fue nefasto y se encendieron todas las alarmas. Los dos
bancos, considerados entre los mejores del mundo, tuvieron que pagar
altos tipos de interes para conseguir que les prestaran cantidades no
muy grandes. Mientras, otros bancos europeos con peores ratios de
capital, colocaron sus emisiones a tipos cuatro veces más bajos. El
mensaje era claro: no hay dinero para ninguna entidad española, aunque
sea buena, porque el riesgo soberano de España lo condiciona todo. Si no
hay préstamos del mercado a las entidades, tampoco habrá crédito a las
empresas y a las familias y la economía no crecerá.
El Gobierno interpreta que gran parte de la desconfianza sobre España
se debe a las dudas que generan las cajas de ahorros por sus grandes
préstamos al deteriorado sector inmobiliario, que no han reconocido en
su totalidad en los balances. Para atajar esta situación, el Ministerio
de Economía, junto con el Banco de España, cree que son necesarias dos
actuaciones: inyectar más dinero público para reforzar el capital de las
cajas y acelerar su transformación en bancos. Este banco tendrá
accionistas y aglutinará todo el negocio financiero de la entidad, pero
una fundación puede tener el 51% del capital. El resto de los títulos se
venderían en Bolsa.
Esta última posibilidad se contempla en la reforma de la Ley de Cajas aprobada por el Congreso en julio pasado , aunque no es la única opción. Por eso, La Moncloa considera que no será necesario un nuevo real decreto que modifique el statu quo del sector, sino forzar o convencer a las cajas que el camino para la
supervivencia es crear bancos controlados por fundaciones, que serán las
que repartan la obra social.
Cualquier otra posibilidad, como la
de seguir siendo cajas y emitir cuotas participativas en los mercados,
se considera irrealizable porque los inversores internacionales no
entienden estos productos y, por lo tanto, no los comprarían.
En
el Ministerio de Economía no preocupan tanto las cajas que se han unido
mediante Sistemas Institucionales de Protección (SIP), también conocidos
como fusiones frías, porque todas ellas se transformarán en
bancos que controlarán el 100% del negocio. Hay otras fusiones
tradicionales, como las protagonizadas por las cajas gallegas o las
castellano leonesas, que no contemplan, por el momento, su conversión en
bancos. Otras cajas importantes, como Ibercaja y Unicaja, también
deberían transformarse en bancos para sobrevivir, en opinión de Moncloa,
y todavía no han hecho públicos sus planes. La BBK ya ha utilizado el
traje de banco, BBK Bank, para absorber a la quebrada Cajasur de
Córdoba.
La piedra de toque para el sector y que podría acelerar
todos los movimientos será la conversión de La Caixa, presidida por
Isidro Fainé, que también dirige la Confederación Española de Cajas de
Ahorros (CECA), en un banco. La Caixa quiere usar el traje bancario para
conseguir capital y financiar su expansión internacional. «La Moncloa
quiere una solución más rápida para la reestructuración de las cajas
respecto al sistema que había pactado inicialmente con Economía y el
Banco de España», comenta un consejero del organismo supervisor.
Otro
elemento de presión es la implantación de las normas internacionales de
capital, conocidas como Basilea III, que exigen más recursos propios a
las entidades financieras para evitar otras crisis como la actual, es
otro elemento de presión para que las cajas consigan inversores
presentando bancos en Bolsa. Pero ahora no parece posible «vender» una
caja a los inversores. Previamente necesitarán presentar planes
solventes y atractivos que aseguren una rentabilidad a quien quiera
invertir ahí su dinero.
El Gobierno considera que para llegar a
ese punto hace falta reforzar algunas entidades. ¿Cúanto capital extra
pueden necesitar las cajas? Este cálculo no está totalmente cerrado
porque dependerá de la dureza de las pruebas de resistencia que hará la
Unión Europea en febrero o marzo. Es decir, si se eleva el ratio de
capital mínimo exigido del 6% al 8%, los recursos serán mayores.
Por otro lado, si el mercado inmobiliario sigue deteriorándose mes a mes , también puede elevar las necesidades de capital. Según fuentes del
mercado, el Banco de España baraja la cifra de 10.000 millones de nueva
inyección para algunas entidades. Hasta ahora, el Fondo de
Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ha destinado unos 11.500
millones. El supervisor estudia pedir a las entidades que tengan
provisionado alrededor del 30% de los créditos al sector constructor e
inmobiliario, un listón muy elevado para algunos bancos y cajas. Los que
no lo alcancen, deberán buscar capital por su cuenta o pedirlo al FROB.
¿De
dónde saldrá el nuevo dinero? El FROB dispone de unos 3.000 millones y
para el resto hay varias posibilidades. Desde emitir deuda pública por
esa cantidad hasta transformar los recursos entregados para financiarse,
a través del Fondo de Adquisición de Activos Financieros (FAAF), en
participaciones preferentes. La Vanguardia informó ayer que el
Gobierno estudia que las nuevas aportaciones del FROB sean capital con
derechos políticos, en lugar de considerarse participaciones preferentes
como ocurre en el sistema actual.
Otro propósito del Gobierno y
del Banco de España es que las cajas aceleren los cierres de oficinas y
la reducción de plantilla, aprovechando las inyecciones de dinero
público. Se considera que, sin estos recortes, el sector no será
eficiente y rentable y las entidades no podrán conceder créditos.
Las
cajas recibieron el aviso de boca del propio presidente José Luis
Rodríguez Zapatero, cuando el pasado martes dijo: «Subsisten dudas sobre
la vulnerabilidad de las cajas frente a una evolución adversa de la
economía y, en particular, de las consecuencias de la crisis del mercado
inmobiliario. Nos apremia un gran objetivo: que todas las entidades
mejoren lo antes posible su estructura de capital y la calidad del mismo
para fluya el crédito». «Vamos a culminar el proceso de restructuración
de las Cajas, reforzando su estructura de capital y adoptando para ello
todas las medidas necesarias», concluyó.