El Gobierno planea otra recapitalización de las cajas y acelerar la conversión en bancos

El riesgo inmobiliario y las nuevas pruebas europeas
determinarán la cuantía – La Moncloa descarta modificar la ley para
transformar el sector.

14-01-2011El Pais

La semana pasada, el Santander y el BBVA pidieron dinero prestado en los mercados .
El resultado fue nefasto y se encendieron todas las alarmas. Los dos
bancos, considerados entre los mejores del mundo, tuvieron que pagar
altos tipos de interes para conseguir que les prestaran cantidades no
muy grandes. Mientras, otros bancos europeos con peores ratios de
capital, colocaron sus emisiones a tipos cuatro veces más bajos. El
mensaje era claro: no hay dinero para ninguna entidad española, aunque
sea buena, porque el riesgo soberano de España lo condiciona todo. Si no
hay préstamos del mercado a las entidades, tampoco habrá crédito a las
empresas y a las familias y la economía no crecerá.

El Gobierno interpreta que gran parte de la desconfianza sobre España
se debe a las dudas que generan las cajas de ahorros por sus grandes
préstamos al deteriorado sector inmobiliario, que no han reconocido en
su totalidad en los balances. Para atajar esta situación, el Ministerio
de Economía, junto con el Banco de España, cree que son necesarias dos
actuaciones: inyectar más dinero público para reforzar el capital de las
cajas y acelerar su transformación en bancos. Este banco tendrá
accionistas y aglutinará todo el negocio financiero de la entidad, pero
una fundación puede tener el 51% del capital. El resto de los títulos se
venderían en Bolsa.

Esta última posibilidad se contempla en la reforma de la Ley de Cajas aprobada por el Congreso en julio pasado , aunque no es la única opción. Por eso, La Moncloa considera que no será necesario un nuevo real decreto que modifique el statu quo del
sector, sino forzar o convencer a las cajas que el camino para la
supervivencia es crear bancos controlados por fundaciones, que serán las
que repartan la obra social.

Cualquier otra posibilidad, como la de seguir siendo cajas y emitir
cuotas participativas en los mercados, se considera irrealizable porque
los inversores internacionales no entienden estos productos y, por lo
tanto, no los comprarían.

En el Ministerio de Economía no preocupan tanto las cajas que se han
unido mediante Sistemas Institucionales de Protección (SIP), también
conocidos como fusiones frías, porque todas ellas se
transformarán en bancos que controlarán el 100% del negocio. Hay otras
fusiones tradicionales, como las protagonizadas por las cajas gallegas o
las castellano leonesas, que no contemplan, por el momento, su
conversión en bancos. Otras cajas importantes, como Ibercaja y Unicaja,
también deberían transformarse en bancos para sobrevivir, en opinión de
Moncloa, y todavía no han hecho públicos sus planes. La BBK ya ha
utilizado el traje de banco, BBK Bank, para absorber a la quebrada
Cajasur de Córdoba.

La piedra de toque para el sector y que podría acelerar todos los
movimientos será la conversión de La Caixa, presidida por Isidro Fainé,
que también dirige la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA),
en un banco. La Caixa quiere usar el traje bancario para conseguir
capital y financiar su expansión internacional. «La Moncloa quiere una
solución más rápida para la reestructuración de las cajas respecto al
sistema que había pactado inicialmente con Economía y el Banco de
España», comenta un consejero del organismo supervisor.

Otro elemento de presión es la implantación de las normas
internacionales de capital, conocidas como Basilea III, que exigen más
recursos propios a las entidades financieras para evitar otras crisis
como la actual, es otro elemento de presión para que las cajas consigan
inversores presentando bancos en Bolsa. Pero ahora no parece posible
«vender» una caja a los inversores. Previamente necesitarán presentar
planes solventes y atractivos que aseguren una rentabilidad a quien
quiera invertir ahí su dinero.

El Gobierno considera que para llegar a ese punto hace falta reforzar
algunas entidades. ¿Cúanto capital extra pueden necesitar las cajas?
Este cálculo no está totalmente cerrado porque dependerá de la dureza de
las pruebas de resistencia que hará la Unión Europea en febrero o
marzo. Es decir, si se eleva el ratio de capital mínimo exigido del 6%
al 8%, los recursos serán mayores.

Por otro lado, si el mercado inmobiliario sigue deteriorándose mes a mes ,
también puede elevar las necesidades de capital. Según fuentes del
mercado, el Banco de España baraja la cifra de 10.000 millones de nueva
inyección para algunas entidades. Hasta ahora, el Fondo de
Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ha destinado unos 11.500
millones. El supervisor estudia pedir a las entidades que tengan
provisionado alrededor del 30% de los créditos al sector constructor e
inmobiliario, un listón muy elevado para algunos bancos y cajas. Los que
no lo alcancen, deberán buscar capital por su cuenta o pedirlo al FROB.

¿De dónde saldrá el nuevo dinero? El FROB dispone de unos 3.000
millones y para el resto hay varias posibilidades. Desde emitir deuda
pública por esa cantidad hasta transformar los recursos entregados para
financiarse, a través del Fondo de Adquisición de Activos Financieros
(FAAF), en participaciones preferentes. La Vanguardia informó
ayer que el Gobierno estudia que las nuevas aportaciones del FROB sean
capital con derechos políticos, en lugar de considerarse participaciones
preferentes como ocurre en el sistema actual.

Otro propósito del Gobierno y del Banco de España es que las cajas
aceleren los cierres de oficinas y la reducción de plantilla,
aprovechando las inyecciones de dinero público. Se considera que, sin
estos recortes, el sector no será eficiente y rentable y las entidades
no podrán conceder créditos.

Las cajas recibieron el aviso de boca del propio presidente José Luis
Rodríguez Zapatero, cuando el pasado martes dijo: «Subsisten dudas
sobre la vulnerabilidad de las cajas frente a una evolución adversa de
la economía y, en particular, de las consecuencias de la crisis del
mercado inmobiliario. Nos apremia un gran objetivo: que todas las
entidades mejoren lo antes posible su estructura de capital y la calidad
del mismo para fluya el crédito». «Vamos a culminar el proceso de
restructuración de las Cajas, reforzando su estructura de capital y
adoptando para ello todas las medidas necesarias», concluyó.