El País utiliza la transparencia de COMFIA para retorcer sus cuentas y minar su credibilidad

El reportaje
de opinión e información que ayer y hoy ha dedicado El País para glosar las
cuentas entre 2008 y 2012 de la entonces federación de banca de CCOO (COMFIA),
con un impacto tipográfico y editorial propio de las «exclusivas de estado», no
deja de ser un intento inconfesable de retorcer las cuentas que el sindicato ha
hecho públicas y de minar su credibilidad que más tarde nos aconseja restablecer con «una decisión drástica de la dirección
del sindicato». Es el periodismo de barricada que dice corporativamente
rechazar, pero que de vez en cuando abraza el rotativo de Prisa.

En
situaciones como las ahora comentadas hagas lo que hagas recibirás el
correspondiente varapalo. «Si no haces públicos los balances contables y
facilitas las cuentas del sindicato serás emplazado sin miramientos a hacerlo.
Si por el contrario, facilitas la información requerida esta será retorcida
para cuestionar su contenido y minar tu credibilidad», afirma CCOO. Ahora con
la información ya publicada e interpretada,
de poco sirven las explicaciones que ofrezcas porque «el medio acusador» solo
aceptará tu harakiri de complicidad
con la información y opinión publicadas.

Desde hace
unos años, CCOO viene acometiendo un sostenido proceso de transparencia que
afecta a la publicación de sus cuentas y, 
progresivamente, las de sus organizaciones confederadas. Un proceso de
transparencia contable y eficiencia financiera que se ha traducido ya en la
constitución del Centro Confederal de Recursos Humanos y el Centro
Confederal de Gestión Financiera, y que concluirá el próximo 4 de marzo,
cuando una reunión ampliada del Consejo Confederal (máximo órgano entre
congresos) a la que asistirán 400 personas debata y apruebe un documento de
código ético denominado: Medidas para reforzar las mejores prácticas
de gobierno y control en CCOO.

Ayer la
Federación de Servicios de CCOO (fruto de la fusión de COMFIA y FECOTH) salió
al paso de la «espectacular información de portada y páginas de interior» que
El País difundió. Explicó el origen de las retribuciones, su carácter
complementario y los distintos sistemas implementados a lo largo del tiempo.
Informó de la transparencia de las mismas, de su tributación por IRPF, incluso
con el último cambio normativo, de su cotización a la Seguridad Social,
siendo de las primeras organizaciones en hacerlo. Nada ha publicado hoy El País
al respecto. Eso sí, hoy El País vuelve a la carga con el importe de las dietas
y viajes y acusa a CCOO de que la respuesta oficial oscila «entre lo inexistente y lo insuficiente». Vamos, que demos
las explicaciones que demos, no escaparemos a su dedo acusador.

Tanto la
Dirección Confederal de CCOO como la Federación de Servicios aclaran que las
cuentas siempre han sido presentadas y aprobadas en su máximo órgano de
dirección; que la gestión económica ha sido buena y la organización goza de
solvencia e independencia; que la antigua COMFIA siempre ha estado al corriente
de pago de sus obligaciones fiscales y económicas; y que el gasto corriente de
la actividad sindical y los gastos de personal siempre han estado ajustados a
un porcentaje de los ingresos por cuotas. Y entonces, la pregunta que cabe
hacerse es ¿a qué obedece este ataque de
El País a CCOO?

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