Mientras los equipos directivos de Caja España, Caja Duero y Caja
Burgos continúan con una apretada agenda de encuentros para ultimar los
detalles del proyecto que presentar a sus respectivos consejos de
administración y decidir si inician formalmente el proceso de fusión,
la recta final de la negociación aparece marcada en León por el pulso
político.
Mientras los equipos directivos de Caja España, Caja Duero y Caja
Burgos continúan con una apretada agenda de encuentros para ultimar los
detalles del proyecto que presentar a sus respectivos consejos de
administración y decidir si inician formalmente el proceso de fusión,
la recta final de la negociación aparece marcada en León por el pulso
político. El alcalde de la ciudad y vicepresidente segundo de Caja
España, Francisco Fernández, volvió a insistir ayer en la necesidad de
abrir el abanico de fusiones fuera de la comunidad autónoma. Aunque
matizó que apuesta por una fusión entre las tres cajas en
negociaciones, reiteró su conocida postura sobre la conveniencia de
dejar abierta la vía de contactar con cajas de otras autonomías para
unir fuerzas en el nuevo mapa de cajas que se diseña a nivel nacional.
Ayer añadió un «plan C» a su propuesta: que la caja unida que surja de
la que ahora se prepara se uniera después a otras de fuera de Castilla
y León, para «lograr un proyecto de una dimensión importante».
A este respecto la presidenta de la Diputación y vicepresidenta primera
de la entidad con sede en León, Isabel Carrasco, ha repetido que es la
Junta de Castilla y León la que tiene que «poner la firma» al final del
proceso, con su aprobación una vez que haya sido ratificado por los
órganos de gobierno de las cajas.
Un derecho de veto que
Fernández cuestiona. Reclama además «disipar las dudas» sobre la
advertencia del Banco de España de que intervendrá en las entidades en
proceso de fusión si finalmente no logran ponerse de acuerdo antes del
próximo día 10 para iniciar el proceso.
El alcalde considera
innecesario plantear la posibilidad de intervenir Caja España «cuando
no hay motivo» y además «ha demostrado su total voluntad de iniciar el
proceso y liderarlo». En su opinión, si las dificultades vienen de
otras cajas no sería lógico castigar a la leonesa «cuando se pueden
explorar otras cajas dispuestas a la fusión, aunque no fueran de la
comunidad».
El vicepresidente de la entidad reconoció que el
proceso está «en un momento delicado» pero recordó que la iniciativa de
la negociación ha sido siempre de Caja España, por lo que no se le debe
impedir explorar otras posibilidades si la actual no da fruto.
Por su parte Isabel Carrasco se muestra convencida de que la fusión
entre las tres cajas de la comunidad en proceso de negociación llegará
a buen puerto, aunque advierte de que es un proceso complicado. «En el
que Caja España ha llevado la iniciativa», incide.
m. prieto | león