La nacionalización de Banco Financiero y de Ahorros (BFA), la matriz de Bankia, ya está en marcha. Sin embargo, su concreción no solo requerirá la
autorización de las autoridades españolas y europeas sino también un
proceso de valoración que determine qué parte se queda el Estado y qué
parte conservan las siete cajas de ahorros fundadoras del grupo,
lideradas por Caja Madrid y Bancaja. La escritura que regula el proceso
que se acaba de abrir establece que serán expertos independientes los
que fijen las condiciones económicas de la nacionalización, según las
fuentes consultadas por EL PAÍS.
10-05-2012 –
Lo que BFA ha solicitado es que se conviertan en acciones los 4.465
millones en participaciones preferentes convertibles que son propiedad
del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), el fondo que se diseñó para rescatar las entidades financieras con problemas y que está controlado por el Banco de España y el Ministerio de Economía.
Para saber cuántas acciones de la matriz de Bankia corresponden al
FROB será necesario fijar una relación de conversión, según se indica en
la escritura por la que se emitieron las participaciones preferentes.
Para ello, se establece que el FROB y el propio Banco Financiero y de
Ahorros nombrarán a unos expertos independientes que emprenderán un
proceso mediante el cual se fijará el «valor económico» de BFA sin la
aportación estatal, según la escritura inscrita en el Registro Mercantil
de Valencia en diciembre de 2010.
Una vez se determine ese valor económico de BFA, se pondrá en
relación con los 4.465 millones de las participaciones del FROB más los
intereses devengados y no satisfechos, a un tipo de interés que
actualmente estaba fijado en el 7,90%.
Así, esos 4.465 millones más intereses se dividirán por la suma de
esa misma cifra más el valor económico de BFA. Por poner un ejemplo (y
prescindiendo de los intereses para simplificar), si los expertos
independientes fijasen el valor de BFA en 1.000 millones, al Estado le
correspondería un 81,7% (4.465 dividido por 5.465) y a las cajas de
ahorros, un 18,3% (1.000 dividido por 5.465).
Lo que parece evidente es que las cajas perderán casi toda su
participación en la entidad. Los fondos propios de BFA apenas superan
los 1.000 millones, en el balance del grupo hay 31.800 millones en
activos tóxicos del ladrillo de los que 18.500 millones no cuentan con
cobertura, y los auditores han detectado un desfase de 3.500 millones en
la valoración de Bankia incluida en el balance de BFA, que sería mucho
mayor en caso de tomar como referencia el precio de mercado de las
acciones.
El peor escenario posible es que los experto independientes concluyan que el valor de BFA es cero o negativo
El peor escenario para las cajas de ahorros accionistas de BFA sería
que los expertos independientes llegasen a la conclusión de que el valor
de BFA es cero o negativo. En ese supuesto, la nacionalización sería
del 100% de la entidad, como ocurrió con Unnim o con Banco CAM. En el
caso de NCG Banco o CatalunyaCaixa, el Estado se hizo con el 93% y el
90%, respectivamente, al otorgar cierto valor económico a las entidades,
pero cabe la posibilidad de que en el proceso de subasta de ambas
entidades ese valor acabe siendo también nulo.
Además de la conversión de las participaciones preferentes actuales
en acciones, es probable que BFA necesite una nueva inyección de dinero
público. Lo que Economía ha dicho es que aportará el capital
«estrictamente necesario» para su saneamiento, lo que equivale a decir
que aportará todo el capital necesario para ello.
Esa nueva entrada de fondos llegaría por la vía de los bonos conocidos como cocos (contingentes convertibles), que en principio son temporales, pero se
transforman en acciones en caso de debilidad de la entidad. Si esto
último ocurriese, diluiría aún más la participación que pudieran
conservar las cajas.
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