La crisis financiera puede
poner fin al atomizado sector de las cajas. Las palabras del presidente de la CECA,
la buena predisposición de los políticos al matrimonio Unicaja-CCM y las
avanzadillas en Castilla y León y País Vasco son el anticipo de que en pocos
meses habrá menos de 45 entidades. La Caixa, Caja Madrid, Unicaja, BBK e
Ibercaja parten como las más fuertes, mientras que CCM, Laietana,
Cajasur, las pequeñas catalanas y otras castellanas son las más
vulnerables, según las agencias.
Tras varios días de especulaciones en torno a
una fusión entre Unicaja y Caja Castilla La Mancha (CCM), el presidente
de la Confederación de Cajas de Ahorros (CECA), Juan Ramón Quintás,
reconoció a la prensa que hay varios proyectos de fusión de estas entidades.
Unos más avanzados que otros, e incluso alguno «políticamente
incorrecto», es decir, entre cajas cuyos representantes políticos en el
órgano de gobierno son de distinto partido.
El año se presenta difícil para el sector
financiero en general, y para el de las cajas de ahorro en particular. Según
cálculos de Credit Suisse, la morosidad subirá en España hasta el 8%
este ejercicio, para un total de 150.000 millones de euros en impagados. Esta
firma cree que la mora superará el 10% en algunas cajas, «lo que requerirá
fondos del Gobierno y lo podría liderar algunos movimientos de
consolidación».
La fuerte exposición de las cajas al crashinmobiliario, con más de 170.000 millones comprometidos al promotor, y
una laxa política de riesgos en la concesión de créditos ha provocado que su
mora supere el 4% este año, con entidades por encima del 5%. Los bancos tienen
un ratio inferior al 3%. Además, la politización de sus órganos de Gobierno y
la menor diversificación geográfica son dos handicaps que las convierten
en más vulnerables que la banca a los efectos de la crisis.
Por ello, se antoja fundamental desde un
punto de vista económico que las integraciones se produzcan entre cajas de
diferentes autonomías, ya que con ello se diversifican los riesgos, al menos
desde la perspectiva geográfica. En este punto, con la ley en la mano (Ley
de Órganos Rectores de las Cajas de Ahorros), las comunidades pueden
ejercer su derecho de veto a una fusión interregional. Una traba política a la
que se oponen tanto los gestores de las cajas como el Banco de España. Miguel
Blesa, presidente de Caja Madrid, ya dijo el año pasado que es «un
obstáculo a buenos proyectos».
En el caso más reciente, el presidente de
Castilla La Mancha, José María Barreda, dijo que la Junta de Comunidades
no se opondría a la fusión entre Unicaja y CCM. Tanto él como el presidente de
Andalucía, Manuel Chaves, forman parte del PSOE, lo que hace más sencilla la
operación. Ayer, el consejo de administración de Unicaja aprobó por unanimidad
autorizar al presidente de la caja, Braulio Medel, seguir con las
conversaciones con CCM.
Ambas cajas, Unicaja y CCM, se sitúan en
polos opuestos en términos de calificación de deuda, por lo que una integración
guardaría sentido financiero, ya que una buena caja absorbería a otra no tan
buena. Según Moody´s y Fitch, Unicaja es la tercera caja española con
mejor calificación crediticia. CCM es la última, y tras la rebaja practicada
ayer por Fitch, sus bonos son ya basura (BB+, estable). Es decir, el
riesgo de impago de un bono de la entidad castellana se ha disparado.
Ibercaja también sonó en diferentes medios como posible compradora de
CCM. Según las agencias, Ibercaja está entre las cinco mejores cajas de España
bajo este parámetro. Tanto Moody´s (A1, estable) como Fitch (A+, negativa) le
otorgan la quinta máxima calificación, mientras que a Unicaja le dan la cuarta
(Aa3, estable) y quinta, respectivamente. Sólo superadas por La Caixa (segunda
y cuarta) y Caja Madrid (cuarta y cuarta). BBK y Kutxa están en línea
con la caja aragonesa y ligeramente mejor que Caixanova (A1, negativa y
A, negativa).
Entre el grupo de las más frágiles está Caixa
Laietana, a la que Fitch califica en triple B y perspectiva estable, a sólo
dos escalones del bono basura. Le siguen Caixa Sabadell, Tarragona, Ávila,
Círculo Burgos, Segovia y Cajasur, todas ellas en BBB+ o Baa1, según Fitch
y Moody´s, y a sólo tres saltos de que sus bonos pasen a ser calificados como
basura o non investment grade. Algunas tienen perspectiva negativa, por
lo que en pocas semanas podrían ser rebajadas.
Un cuarto grupo de entidades lo componen Sa
Nostra, Insular de Canarias, Cajasol, Caja Granada, Caja España, Cantabria,
Burgos, Badajoz, Tarrassa y Girona, cuya calificación crediticia (A3 y A-,
según Moody´s y Fitch) está sólo un escalón por encima de Sabadell o Tarragona.
Todas ellas han visto rebajado su rating este año, y muchas tienen
perspectiva negativa, por lo que es muy probable que con el agravamiento de la
crisis y los impagados su nota pueda caer a lo largo del ejercicio.
El resto (Caixa Catalunya, Caixa Galicia,
Manresa, Penedés, Cajastur, Canarias, Caja Duero, Caja Inmaculada, Caja Rioja y
Vital Kutxa) tiene asignada la sexta mejor calificación posible, por lo que
tendrían que perder cinco notas para entrar dentro de la calificación de bono
basura. CAM (A-, estable y A2 negativa) y Bancaja (A-, estable y
A2, estable), las cajas valencianas, están a caballo entre la sexta y séptima
mejor nota, dependiendo de la agencia que las califique (Fitch, Moody´s).
Alberto Cañabate
Invertia.com