La integración de las entidades del SIP, incluyendo traslados de personal y cierres de oficinas, es un asunto complejo desde un punto de vista organizativo pero que, sobre todo, afecta a la vida de las personas.
Algunas
cosas que están ocurriendo apuntan a una falta de coordinación y de control
del flujo de la información entre entidades, a lo que se añade una sensación
de improvisación y desconocimiento bastante extendido entre quienes tienen
la responsabilidad de dirigir este proceso, incluyendo informaciones erróneas a
los trabajadores; y a veces, también, unos modales fuera de lugar, por
parte de algunos responsables hacia los afectados.
No
es de recibo que los empleados de una entidad se enteren de “sus” cierres de
oficinas por lo que les llega de otras entidades o por filtraciones a través de
correos masivos y anónimos; que se presenten a las personas determinadas
propuestas como que “esto son lentejas”; que se informe mal en alguna caja
de los términos de los acuerdos (como la fecha de finalización de adscripción
a las prejubilaciones), o que se convoque por la tarde a los empleados para
formalizar dicha adscripción.
Hay
una serie de cuestiones que conforman el mínimo exigible para
construir el modelo de relaciones laborales que CC.OO. demanda en el BFA:
que las entidades y los responsables sincronicen los tiempos y la información
que se transmite a los trabajadores; que no se interpreten los acuerdos sin
contrastar la información y nadie se invente bulos desde la estructura de
las cajas; ó que quienes tienen la responsabilidad de tratar con los empleados
se conduzcan con prudencia y sensibilidad…
Por
otra parte, en estos días se ha publicado la estructura de la Dirección
General de Negocio del BFA, en su primeros niveles. Más allá de las opiniones
que pueden suscitar algunos nombramientos (y esperando, en todo caso, que no se
repitan errores del pasado), lo cierto es que la concreción de la estructura
del BFA es un paso necesario. De hecho, CC.OO. ha solicitado la mayor
celeridad posible en un proceso que deberá conducirnos a una unidad de
plantillas y de empresas en nuestro SIP, como la mejor forma de introducir un
criterio de racionalidad en los movimientos de plantillas asociadas a este
proceso y de aprovechar los beneficios que deben derivarse de esta operación
empresarial.
Cuanto
antes se concrete la estructura, antes se integren las plantillas y los aspectos
operativos, y antes se definan los planes estratégicos, mejor. El siguiente
paso lo van a dar las Asambleas Generales de las cajas, que van a ratificar la
próxima semana la transferencia de todos los activos y pasivos de las cajas
al Banco Financiero y de Ahorros; por lo que parece que la mayor parte de
las plantillas vamos a ser empleados del Banco en un plazo más breve de lo
que se preveía inicialmente, con plenas garantías respecto a nuestros derechos
laborales, gracias a los acuerdos que venimos suscribiendo.
CC.OO.
demanda a las cajas que la reorganización en curso se realice en términos de igualdad
de oportunidades reales para todos, tanto en lo relativo a no discriminación
por razones de género, como en el acceso a la función directiva; y con
independencia, además, de cuál sea la entidad de procedencia y del puesto que
desempeña cada trabajador o trabajadora en la actualidad.
Para
finalizar, CC.OO. también demanda que los cierres se realicen con el suficiente
criterio como para que tengan el menor impacto posible en términos de
negocio.
1
de marzo de 2011