La banca al desnudo

En los últimos días, la mayor parte de los bancos y las cajas de
ahorros han presentado los resultados de 2010, incluyendo por primera
vez información hasta ahora vedada para el público. Como es conocido, a
finales del año pasado, el Banco de España exigió a la banca la
realización de un ejercicio de transparencia consistente en publicar
antes de finales de febrero de 2011 «información adicional normalizada
sobre su exposición al sector de promoción y construcción, desglosando
los porcentajes de créditos de dudoso cobro, las garantías de que
disponen y las coberturas constituidas para afrontar su posible
deterioro».
Tribuna

14-02-2011

Tomando como base esa nueva información de las entidades que ya se
han desnudado, se constata una tasa de morosidad en el ladrillo muy por
encima de lo que hasta ahora se había reconocido. En concreto, la tasa
de morosidad en el crédito destinado a la promoción inmobiliaria y a la
construcción es del 15,5% en La Caixa, 14% en Catalunya Caixa, 22,4% en
el Banco Base, 22,7% en Novacaixagalicia, 20,8% en Caja España Duero,
15,3% en Banco Sabadell, 18% en el Banco Financiero y de Ahorros, 12,7%
en Banca Cívica, 12,5% en Ibercaja, 17,8% en Unnim, 12,3% en Unicaja,
45,5% en BBK (incluyendo Cajasur), 10,5% en Banco Mare Nostrum, 25,7% en
Kutxa, 12,9% en Caja Vital, 21,3% en BBVA, 17% en Banco Santander,
11,6% en Banco de Valencia y 11,9% en Bankinter. Frente a estos datos
declarados (la media ponderada es del 17,5%), la tasa de morosidad en
promoción inmobiliaria y construcción que reflejan las estadísticas del
Banco de España (referidas al tercer trimestre de 2010) es del 11,4%
para el total de entidades de crédito (12,2% para bancos y 10,9% para
las cajas de ahorros). Por tanto, tras el destape, la tasa de morosidad
en el ladrillo ha aumentado seis puntos porcentuales: del 11,4% al
17,5%.

¿Qué implicaciones tiene que la tasa de morosidad del crédito al
ladrillo que reflejan las estadísticas del Banco de España se sitúe muy
por debajo de la media que han declarado las entidades que ya se han
desnudado?

l Que el volumen de créditos al ladrillo que son de dudoso cobro es
muy superior al que reflejan las estadísticas que las entidades remiten
al Banco de España y que este difunde en el boletín estadístico. En
concreto, los datos referidos al total de entidades de crédito y al
tercer trimestre de 2010 arrojan un volumen de crédito de dudoso cobro
al ladrillo de 50.338 millones de euros, de los que 37.707 millones
están en la promoción inmobiliaria y 12.631 millones de construcción.
Bajo el supuesto de que la tasa de morosidad fuera la correspondiente a
la media de las entidades que se han desnudado (17,5%), la morosidad en
el ladrillo ascendería a casi 77.100 millones de euros, lo que supone un
53% más que la cifra que ofrece el Banco de España. Sin embargo, las
entidades han declarado unos 42.000 millones de crédito de dudoso cobro.
¿Alguien me puede explicar el motivo de estas discrepancias?

l Que el valor de lo que el Banco de España denomina «exposición
potencialmente problemática en construcción y promoción» sería superior a
los 180.800 millones de euros que estimó a fecha de junio de 2010. En
concreto, con el mayor volumen de préstamos morosos estimados en el
punto anterior, la exposición potencialmente problemática sería casi de
208.000 millones de euros, manteniendo constante las cifras de crédito
subestándar (57.600 millones de euros), fallidos (6.900 millones) e
inmuebles adjudicados y adquiridos (70.000 millones). Solo con la
revisión al alza de la morosidad, la exposición problemática aumentaría
casi un 15%.

l Que las potenciales necesidades de capital de la banca española
podrían ser superiores a la cifra de los 20.000 millones que anunció la
ministra de Economía hace escasos días tomando como referencia la
posición de las entidades a 31 de diciembre 2010. Si en lugar de tomar
como referencia esa foto fija asumimos un escenario de estrés (es
importante no olvidar que este verano se volverán a realizar los test de
estrés), las necesidades de saneamiento que manejan informes realizados
por otras instituciones (como Nomura, Merrill Lynch y UBS, entre otras)
podrían no ser descartables.

l Si las necesidades de capital fueran mayores, aumentaría la presión
por captar capital en el mercado y, en caso de que las entidades no
consiguieran esos fondos de inversores privados, aumentaría la cifra de
capital a aportar por el FROB en esa especie de nacionalización temporal
anunciada por el Gobierno.

En este contexto, es más que evidente que en los próximos días habrá
que revisar sustancialmente al alza la tasa de morosidad en el ladrillo
del 11,4% que reflejan las estadísticas oficiales con datos del tercer
trimestre de 2010, así como la cifra de 180.800 millones de euros de
exposición potencialmente problemática que realizó el Banco de España
con fecha junio de 2010.

Permítanme una reflexión: ¿no hubiera sido mejor imponer mucho antes
esta medida de transparencia informativa obligando a las entidades a
publicar la información que demanda el mercado, origen de la
incertidumbre reinante sobre la verdadera salud del sector bancario
español? De esta forma se hubiera evitado posponer el reconocimiento y
tratamiento de unas pérdidas que aumentan con el paso del tiempo.

Para terminar, ¿por qué el volumen de crédito al ladrillo que han
declarado hasta ahora las entidades que se han desnudado suma 242.000
millones de euros y, sin embargo, la cifra que reportan las estadísticas
del Banco de España para el tercer trimestre de 2010 para cajas y
bancos suman 421.000 millones de euros en créditos a construcción y
actividades inmobiliarias?

En este contexto, no me extraña el titular en este mismo periódico
del pasado miércoles: Ordóñez reclama auditorías de solvencia y riesgo
inmobiliario. Me parece bien pero me pregunto por qué esta verificación
no se ha hecho antes y se delega ahora en terceros para tal fin. En todo
caso, me temo que la supuesta transparencia no es suficiente y que
habrá que esperar a ver lo qué dicen los datos auditados.

Joaquín Maudos. Catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia e investigador del IVIE

Cinco Dias