Una vez más “nos tocan los incentivos”. Esto no es nuevo, pero cada vez es más demencial el ajuste de tuercas a que nos someten, saltándose a la torera la más elemental premisa de la motivación: EXPRIMIR A LOS TRABAJADORES ES UN GRAN ERROR.
Una vez más “nos tocan los incentivos”. Esto no es nuevo, pero cada vez es más demencial el ajuste de tuercas a que nos someten, saltándose a la torera la más elemental premisa de la motivación: EXPRIMIR A LOS TRABAJADORES ES UN GRAN ERROR.