La indignación contra los recortes desborda las calles de toda España

Después de más de una semana de protestas, la indignación continúa inundando las calles españolas. Este jueves, las
protestas espontáneas que han proliferado tras el anuncio del Gobierno
de un ajuste de 65.000 millones en dos años llegaron al clímax y
acabaron
, conforme se acercaba la noche, en disturbios e incidentes violentos. Varias cargas policiales en Madrid dejaron 26 heridos, seis de los cuales fueron trasladados a centros hospitalarios, y los enfrentamientos entre manifestantes y agentes se saldaron con al menos siete detenidos, uno de ellos bombero.

20-07-2012

La multitudinaria protesta,
no obstante, empezó de manera pacífica. Pero pasada la medianoche
empezaron los enfrentamientos entre grupos de manifestantes y policías
en la capital. Hubo disparos de salvas, contenedores quemados y una
pugna infructuosa de la marcha por acercarse al Congreso.

Las manifestaciones reunieron a centenares de miles de personas en
unas 80 ciudades de España apenas unas horas después de que el Congreso
de los Diputados aprobara el tijeretazo solo con los votos del PP. Y no
serán las últimas movilizaciones que habrá este verano. “Hoy no es una
manifestación más ni un acto final de nada. Habrá más en agosto”,
anunció el líder de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, antes de la
convocatoria madrileña.

La magnitud del mayor recorte de la democracia ha unido a sindicatos,
organizaciones y movimientos sociales —han secundado las protestas más
de mil organizaciones— que hasta la semana pasada era impensable que
salieran juntos a la calle. La manifestación de este jueves estaba
convocada por seis sindicatos dispares (UGT, CC OO, CSI-F, CGT, la
Intersindical y USO), que hasta ahora no habían confluido nunca, y la
Plataforma en Defensa del Estado del Bienestar. El Gobierno sabía que el
descontento había crecido mucho últimamente —más con el ya famoso grito
de la popular Andrea Fabra en el Congreso: “¡Que se jodan!”—, pero no
esperaba movilizaciones masivas. Las protestas contra la reforma laboral
llegaron a ser contundentes por momentos, sobre todo en las primeras
manifestaciones convocadas contra ella, pero ninguna ha tenido esta
dimensión. Ni siquiera la de la huelga general.

Los recortes ya no afectan solo a colectivos concretos, por amplios
que sean (como la reforma laboral a los 14 millones de asalariados), ni
son medidas que maniatan solo a ciertas Administraciones o entes
públicos. El ajuste que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy llega
directamente al bolsillo de todos los ciudadanos, de una o de otra
forma: la subida del IVA, el aumento de las retenciones por IRPF a los
autónomos, la suspensión de la paga extra de Navidad a los funcionarios,
el recorte de las prestaciones por desempleo, los despidos en las
empresas públicas. Además, llega también a puntos neurálgicos del Estado
de bienestar que afectan a la vida cotidiana: el tajo en dependencia,
las recetas sanitarias… “Es el momento de salir a la calle, soy enfermo
crónico y ahora tengo que pagar más por los medicamentos”, protestaba
este jueves un bombero jubilado.

Pero la medida que más ha contribuido a llenar las calles ha sido la
suspensión de la paga extra de Navidad a los empleados públicos, como se
ha puesto de manifiesto en las protestas que, organizadas o
espontáneas, ha habido durante la última semana. Y, sobre todo, se pudo
ver este jueves pese al calor asfixiante: la gente vestida con las
camisetas verdes que simbolizan la oposición a los recortes en la
enseñanza pública se fundía con los uniformes y cascos de bombero, los
policías vestidos de paisano —en Valencia, agentes de la policía local
se atrevieron a marchar de uniforme— y las camisetas negras de los
funcionarios, protestando por los recortes salariales. “Lo que ha hecho
el Ayuntamiento de Madrid es un despilfarro, y ahora cada vez tenemos
menos trabajo porque hay menos subvenciones”, criticó una trabajadora
social.

Aunque las protestas corrieron por toda España, fue la de Madrid la más multitudinaria. Bajo el lema Quieren arruinar el país, hay que impedirlo, somos más, miles de personas procedentes de todos los sectores públicos se
concentraron —marchar era casi imposible— en la callé Alcalá, entre la
Puerta del Sol y Cibeles, y las vías aledañas, y en el paseo del Prado,
hasta Neptuno. Según los cálculos de EL PAÍS, más de 100.000 personas
secundaron la convocatoria. Los organizadores dan una cifra de 800.000
asistentes, mientras que fuentes policiales la reducen a 25.000.

La Coordinadora de Trabajadores del Espectáculo,
plataforma que engloba a los sindicatos de la cultura y el espectáculo,
fue el primer colectivo que inició la protesta en Madrid con una
concentración a las 19.30 la plaza del Rey. «Se están cargando el futuro
de toda una generación», criticó el actor Javier Bardem.

Pero fue,  una vez más, la sombra de Andrea Fabra protagonizó el
grito mayoritario. Unos trabajadores lograron colgar durante unos
minutos, después de muchos forcejeos, una pancarta en el Palacio de
Telecomunicaciones, sede del Ayuntamiento de Madrid, en la que se leía
“¡Que se jodan!”, en alusión al exabrupto que lanzó la diputada del PP
cuando Rajoy anunciaba el paquete de recortes.

Uno de los momentos de mayor tensión se vivió una vez concluida la
marcha. Un grupo de manifestantes se dirigió al Congreso , protegido por
unos 120 policías, que les bloqueó el paso. Los antidisturbios cargaron
contra los manifestantes en la Carrera de San Jerónimo, cuando
intentaron traspasar las vallas que rodean estos días la Cámara baja. Al
menos dos personas fueron detenidas, una de ellas un bombero.

Las protestas de ayer no son más que el comienzo. “Convocaremos
acciones concretas y sectoriales e implicaremos a todos los colectivos
que sufren los recortes, haremos confluir la movilización laboral y
ciudadana, preparemos una gran marcha sobre Madrid”, concluía el
manifiesto que ayer leyeron en la capital los escritores Benjamín Prado y
Marta Sanz, en alusión a la gran manifestación que los sindicatos
prepara para septiembre.

En Barcelona, la enésima manifestación contra los recortes, reunió a decenas de miles
de personas, 400.000 según los organizadores y 40.000 según la
policía..  Con los bomberos a petardo limpio y los #iaioflautes, el ala
senior del Movimiento 15M, en la primera línea de frente aunque sea con
bastón, Barcelona se volvió a echar a la calle.

«¡Que se jodan!»

España estaba ayer que ardía. Temperaturas sobre los 40 grados en
muchas calles durante la tarde y, ya por la noche, manifestaciones,
marchas y protestas contra las políticas del Gobierno de Mariano Rajoy.
Sin incidentes reseñables. Por todo el país. Como hacía mucho tiempo que
no se recordaba. Hubo muchos gritos de guerra y lemas variados, pero
triunfó el exabrupto “¡Que se jodan!”, que pronunció la diputada del PP
de Castellón Andrea Fabra. Fue el cántico más coreado en las principales
ciudades valencianas, donde además los protagonistas
de muchas de esas marchas fueron los trabajadores de Ràdio Televisió
Valenciana (RTVV), amenazados estos días por un brutal expediente de
regulación de empleo que tiene por objetivo despedir a 1.295 empleados
(76% de la plantilla). En Valencia (50.000 manifestantes) también se
sumaron a las protestas muchos agentes de policía, y el éxito de la
convocatoria les animó a todos a anunciar que en septiembre se dirigirán
hacia Madrid para exigir un referéndum para “tirar” al Gobierno.

En Euskadi las masivas protestas no contaron este
jueves con el apoyo de los sindicatos nacionalistas ELA y LAB, a los que
los demás convocantes pidieron unidad. En Bilbao, con unos 20.000
manifestantes, el lema de partida fue: “Quieren arruinar el país, hay
que impedirlo. Rebélate”. Los movilizados llevaban en sus manos ikurriñas, banderas republicanas y de los sindicatos.

En la capital de Andalucía, en Sevilla, los
manifestantes, más de 50.000, optaron por corear “esto nos pasa con un
Gobierno facha”, “este Gobierno nos lleva a la ruina” o “Rajoy, ratero,
nos roba a los obreros”. En la multitudinaria manifestación de Málaga se
portaban pancartas con mensajes como “no te calles, defiende tus
derechos” o “venden la sanidad para salvar la banca”.

En Murcia se gritó: “¡Gobierno y banqueros, los
mismos embusteros!” y “manos arriba, esto es un atraco”. Algunos iban
disfrazados de Andrea Fabra y otros llevaban consignas como “Señora
Fabra: ya estamos bien jodidos”, “dice el refrán: no te rías del mal de
tu vecino, que el tuyo viene de camino”. En Pamplona, los 15.000 asistentes a la protesta recorrieron las calles tras el lema No te calles.

En Palma, más de 20.000 personas (50.000 según los
organizadores) protagonizaron una de las protestas más amplias y
socialmente diversa de los últimos años. Hasta 20 sindicatos llamaron a
salir a la calle contra los recortes. Entre la multitud predominaban las
camisetas negras de los funcionarios y las verdes de los defensores del
sector público en la enseñanza y la sanidad. Se dio una fuerte
presencia de jóvenes y activistas culturales junto a bomberos y policías
en reivindicación. Los jubilados se hicieron notar. En Ibiza y Mahón marcharon centenares de manifestantes. En Canarias algunos asistentes lucían camisetas negras con la estampa: “Que se jodan”.

Con información de F. Javier Barroso, María Sosa, Carlos Rico, Clara Blanchar, Rocío García, y Carlos Laorden Zubimendi.

el pais

Las
manifestaciones contra los recortes a los derechos laborales y
sociales desbordan las calles de más de 80
ciudades