Desde
que hace ya más de tres años el comité de empresa europeo (CEE) del Grupo
Compass denunciara la vigencia del
acuerdo que permitió su constitución y pidiera la renegociación del mismo, el proceso se ha desarrollado con mucha
lentitud, pero todo apunta a que la situación podría cambiar.
La
representante de CCOO en el grupo especial de negociación (GEN) para constituir
un nuevo CEE en Compass, Cristina Farran, ha transmitido a la secretaría de
acción sindical internacional de CCOO Servicios su balance de la situación en
que se encuentra el proceso negociador. Según Cristina cabe destacar que
desde el inicio de la negociación hasta
el mes de abril, no se habían producido apenas avances. El intercambio
de documentos con propuestas y contrapropuestas había sido la tónica, pero sin
entrar en el contenido. Unido a la escasa disponibilidad de la agenda de dirección central de Compass
ha llevado a un escenario de tal ralentización de la negociación que
parecía que la empresa buscaba agotar el plazo de tres años y conformarse con
la aplicación de las disposiciones subsidiarias de la Directiva CEE. Y ello
pese al esfuerzo realizado por el GEN que decidió, en aras de una mayor
agilidad y disponibilidad de sus miembros, delegar en un grupo reducido de
cinco personas (entre ellas la representante de CCOO) el contacto con la
dirección hasta alcanzar líneas de acuerdo que pudiera firmar el plenario
La situación cambió en la última
reunión, y ya en abril se ha dispuesto
de de más tiempo para entrar en un debate de contenidos y experimentado avances
en cuestiones importantes como la definición de asuntos transnacinales,
facilidades para la actividad del miembros del CEE, modalidades y tiempos de la
información y consulta o
confidencialidad. Sobre éste último
asunto la representante de CCOO se ha encontrado durante todo el tiempo con la sorpresa de que
la empresa pretende que se aplique a los propios términos de la negociación,
cuando lo cierto es que legislación europea y nacional solamene prevé su
existencia en casos muy específicos de
información para el comité de empresa europeo, nunca para el propio proceso de
negociación previo.
En cualquier caso no cabe duda de
que se ha entrado en una fase decisiva en la que por primera vez existe la
posibilidad real de alcanzar un acuerdo entre la empresa y la representación de los trabjadores y
trabajadoras, que van a dedicar a ello todo su esfuerzo.