CCOO
Servicios ha puesto en marcha una campaña «Precarity
War», que nace de la
necesidad de visualizar la precariedad que se ha generado en el
mercado laboral, en especial, en algunos sectores, como la
hostelería, a nivel general y, en particular, el colectivo de
camareras de pisos y colectividades. El objetivo sindical es
denunciar esta situación y mostrar nuestra oposición a que se sigan
degradando las condiciones laborales en nuestro país. Así, la
campaña busca ser un llamamiento a los y las trabajadoras de estos
subsectores para que se unan en la lucha contra la precariedad. Otro
de los objetivos es ofrecer soluciones, ya que la precariedad nos es
una condición laboral, sino que puede y debe ser reversible.
Por
todo ello hacemos un
llamamiento a la lucha,
a los trabajadores y trabajadoras de nuestros sectores, a las
generaciones presentes y futuras, en su mayoría mujeres, para que
nos acompañen en esa lucha contra la precariedad. Una
lucha que, al fin y al cabo, solo tendrá éxito a través de la
organización de la clase obrera, organicidad que tendrá mucha más
fuerza si se hace a través del sindicalismo de clase, que de forma
dispersa. Y el sindicato solo tendrá futuro si es el referente y el
ámbito de organización de esas nuevas generaciones de trabajadores
y trabajadoras, de esos millones de personas que sufren la
precariedad en sus diferentes vertientes, a quienes el capital
pretende clasificar en una denominación de casta hasta inferior al
proletariado: ?el precariado?. Esa
es, reitero, nuestra gran lucha de presente y futuro, la lucha contra
la precariedad, que afecta especialmente a mujeres y menores de 35
años, una
lucha feminista y generacional.
Decía
antes que esa lucha es, al fin y al cabo, la
lucha por la Dignidad y la
Libertad,
con mayúsculas, porque resulta muy difícil preservar ambas cuando
tienes que ir a ponerte los cascos enferma por temor a que no te
llamen más, cuando te hacen contratos de solo hora y cuarto en un
comedor escolar, cuando tienes hasta que dar las gracias porque te
aseguren con un contrato de 3 horas en un bar en el que estás
echando 10 horas, cuando te han externalizado a una empresa
multiservicios que te paga 2 euros por limpiar cada habitación del
Hotel, cuando aguantas currando en la caja registradora durante horas
con una tendinitis, cuando se tiene miedo a entrar en una lista de
despidos por no cumplir objetivos comerciales, etc…..
Muchos
de ellos, de ellas, trabajadores y trabajadoras pobres, para quienes
tener un salario mileurista se les antoja como un sueño, porque es
una pesadilla dar de comer a los suyos y además pagar la
hipoteca, gente
que protagoniza la
heroicidad cotidiana de intentar trabajar para vivir,
preservando esa Dignidad y esa Libertad a la que hacíamos referencia
antes. Gente
a quienes la campaña lanzada por CCOO Servicios busca visibilizar,
empoderar, sumar y
organizar desde
una estética que posiblemente conecte más a primera vista con
determinados colectivos, pero que sin duda es provocadora y
llamativa, la de visualizarlos
como superhéroes y superheroínas,
porque si lo pensamos bien es lo que son, en esa gran lucha contra la
precariedad, en esa ?Precarity War?, para que sean conscientes
que el
éxito de la lucha dependerá del tamaño del ejército, de la fuerza
colectiva.
Todo
lo que está ocurriendo en el mercado laboral es producto de las
reformas laborales llevadas a cabo por los gobiernos de turno, han
fomentando las desigualdades de la sociedad, y éstas se reflejan
en todo el mercado laboral, principalmente en mujeres y jóvenes, de
formas distintas, pero con un elemento común: el empeoramiento de
las condiciones laborales.
Actualmente
el 72% de los contratos parciales son firmados por mujeres. Más de
la mitad de estos contratos no son deseados, si no han podido
encontrar un contrato con mayor jornada. La temporalidad, que recae
en un porcentaje muy superior en las mujeres (80%) y la
discontinuidad en la ocupación son también elementos muy
característicos de sectores que están más feminizados como el de
las camareras de piso o colectividades, que han sufrido las
consecuencias de la precarización con mayor gravedad. En esta
espiral de precariedad surgen las externalizaciones, que aunque no se
sufren en todos los subsectores de la hostelería, sí se dan como
mucha fuerza en las camareras de piso, así como en las monitoras
de comedores. Las empresas multiservicios aprovechan esta situación
para empeorar aún más las condiciones sociales y económicas de
estos colectivos, que para algunas personas son invisibles.
Además,
las altas tasas de desempleo juvenil en la actualidad hacen que los y
las jóvenes que se incorporan al mundo laboral sufran una alta tasa
de temporalidad, bajos salarios, falta de reconocimiento del nivel
formativo adquirido en muchos casos y becas abusivas, que no
responden a su objetivo: la formación.
La
realidad que se esconde por debajo de muchas becas es un vínculo
laboral, del cual las empresas se benefician económicamente. En esta
situación de indefensión se encuentran miles de personas, que no
tienen los derechos ni las garantías del resto de los trabajadores y
trabajadoras. En el último informe realizado por CCOO se estipulaba
que el número de becas es aproximadamente de 200.000, y que más del
25% eran fraudulentas.
En
definitiva, la precariedad nos trasforma en trabajadoras y
trabajadores pobres, condenados a trabajar sin descanso; sometidos a
gran ansiedad y estrés, cumpliendo objetivos descabellados para no
perder nuestro puesto de trabajo; renunciando a nuestras vidas y a
nuestra salud solo para poder seguir trabajando.
Por
eso, ha llegado la hora de decir ¡basta!, de levantarnos y exigir un
puesto de trabajo digno en el que no nos dejemos la salud y la vida.
Necesitamos
supeheroínas y superhéroes. Que todas nuestras voces se unan contra
la precariedad. No somos estadísticas, somos personas. Trabajadoras
y trabajadores con derechos, con una vida y un trabajo digno.