Los resultados del test de estrés de Oliver Wyman han dado al traste
con la fusión de Popular-BMN y dejan en vilo la de Ibercaja-Liberbank, a
la que Bruselas se opone. Ambas entidades decidirán esta semana su
futuro, aunque por el momento han puesto en marcha sus planes de
recapitalización individuales a la espera del dictamen del Banco de
España.
Cinco Días – Madrid – 07/10/2012 – 16:39
Excluyendo a las entidades que ya habían sido intervenidas, las cajas
medianas han sido las peor paradas en el test de estrés al que la
consultora Oliver Wyman ha sometido al 90% del sistema financiero
español. Los casos de BMN y Liberbank son los de entidades que nacieron
de la fusión de grupos de cajas anteriores con el fin de afrontar con
mayor fortaleza el impacto de la crisis. Una jugada que, como demuestra
paradigmáticamente el caso de Bankia, no asegura el éxito. Con todo, su
estrategia de cara a este nuevo reto, el de la recapitalización
definitiva del sector, pasaba por sellar nuevas alianzas. Las
necesidades detectadas en algunas de ellas, así como la oposición de
Bruselas a permitir que varios incendios se unan en una gran hoguera, ha
dado al traste con unas operaciones y dejado otras heridas de muerte.
Este último escenario es el que afronta la unión entre Liberbank e
Ibercaja, que ya absorbió Caja 3. Ambas entidades venían retrasando el
visto bueno final a la operación a la espera de analizar los datos
publicados por Oliver Wyman. El resultado es que la alianza dibujada
daría luz a un grupo con unas necesidades de capital de unos 2.108
millones de euros. Por separado, sin embargo, Liberbank debería reunir
1.198 millones, Caja 3 requeriría 779 millones e Ibercaja, solo 226
millones. Desde el punto de vista de los costes, por tanto, ir por
separado les costaría casi 100 millones más que ir juntos (unos 2.203
millones). Las fuertes diferencias entre unas y otras, sin embargo, no
están ayudando a consensuar una vía común. Aunque oficialmente los dos
actores principales siguen hablando de mantener la fusión, lo cierto es
que ambas directivas dudan ya de un posible acuerdo. La más fuerte,
Ibercaja tiene previsto, de hecho, celebrar un Consejo esta semana para
tomar una decisión.
De la opción que asuman las dos cúpulas dependerá el contenido de los
planes de recapitalización que las entidades tienen que remitir al
Banco de España en los próximos días. A falta de una decisión final, las
entidades han comenzado a trabajar en sus planes individuales. Es más,
Liberbank ha empezado a ponerlo en marcha. A su programa de viabilidad
corresponde la venta, la pasada semana, del 5% de Enagás. Una colocación
de 11,9 millones de acciones que reportó a la caja 182,6 millones de
euros.
Aunque no falta en el sector quien apunta incluso a una nueva vuelta
de tuerca, por la que Liberbank retomaría los planes de fusión con BMN
que ya estudiaron en su día, la mayoría de fuentes consultadas asumen
que ni la operación es rentable, ni sería posible convencer a Bruselas
de una nueva fusión de cajas que no estuviera ya anunciada.
No en vano, la radiografía de Oliver Wyman retrata un agujero de
2.208 millones en BMN. Una factura que, sumada a los 3.223 millones que
requiere Popular ha hecho inviable el matrimonio que ambas firmas
estaban estudiando.
Ayudas europeas
El futuro más probable para estas entidades, por tanto, es que el
Banco de España apruebe una reestructuración individual con fondos
públicos. En los casos en los que el supervisor considere a la entidad
capaz de redirigir su situación, esta recibirá una inyección de
instrumentos convertibles (cocos) que deberá devolver antes de
mediados del año que viene. Ese será el plazo con el que cuenten para
poner en marcha sus planes estratégicos de recapitalización.
La agencia de calificación Fitch avanzaba la semana pasada, no
obstante, que mientras Popular será capaz de ampliar capital y captar
recursos privados, Liberbank, Ibercaja o BMN no serán capaces de
hacerlo. De cumplirse las expectativas de Fitch, el futuro de estas
firmas pasará por recibir una inyección de ayudas europeas y someterse a
una reestructuración dirigida por el FROB. Este tendrá plenos poderes
para sustituir a la cúpula de las entidades. Solo una vez que hayan sido
totalmente saneadas, podrán replantearse eventuales fusiones.