LAS ESTADÍSTICAS DE ACCIDENTES DE TRABAJO CONFIRMAN EL DETERIORO DEL SISTEMA PREVENTIVO ESPAÑOL

El avance
de estadísticas de accidentes de trabajo del periodo de enero a julio de 2017,
publicado el 18 de septiembre en la web del Ministerio de Empleo y Seguridad
Social, confirma la profundización de la tendencia de aumento de la
siniestralidad, fruto del deterioro de las condiciones de trabajo y de la
pérdida de eficacia del sistema preventivo de nuestro país.

En este
avance de datos se aprecia un incremento del 6% en el número de accidentes con
baja respecto del mismo periodo del año anterior. Los accidentes en jornada de
trabajo crecen independientemente de su nivel de gravedad, destacando los
graves (+8,3%) y los mortales (+6,7%). En cuanto a los accidentes in itinere,
aumentan los leves (+5,5%) y los graves (+14,1%) aunque se produce un descenso
en los mortales (-21,7%).

En cuanto a los índices de incidencia de los accidentes en
jornada de trabajo, que expresan la siniestralidad relativa independientemente
del volumen de trabajadores afiliados a la Seguridad Social (número de
accidentes por cada 100.000 trabajadores), el incremento es del +2,2 % para el
conjunto de los accidentes y del +2,8 % para los mortales. Atendiendo a estos
índices de incidencia, es de gran preocupación la situación en el sector
agrario (+9 % y +9,3 % para el caso de los mortales) y todavía más grave en el
caso de la construcción (7,2% y 38,2% para los mortales).

«Desde CCOO venimos insistiendo en que este agravamiento de la
siniestralidad laboral que venimos padeciendo desde 2013 supone una tragedia
para las víctimas y sus familias, pero también un factor de pérdida de
competitividad para la economía española? ha declarado Pedro J. Linares,
secretario de Salud Laboral de CCOO, ?y va a seguir siéndolo mientras no se
modifiquen las legislaciones que han favorecido la implantación de un modelo de
relaciones laborales basado en la precariedad y han dinamitado la negociación
colectiva y la participación de los trabajadores en la determinación de las
condiciones de trabajo, y asimismo, mientras no se recuperen las políticas
públicas en materia preventiva que se recortaron desde el inicio de la crisis
económica».

«Un
claro ejemplo de la actual coyuntura que sufrimos es el del sector de la
construcción, que vivió un importante descenso de la siniestralidad en el
periodo previo a la crisis gracias al impulso de la Ley de Prevención de
Riesgos Laborales y a la inversión pública y privada en materia preventiva. Con
la crisis se hundieron el número de trabajadores empleados en el sector y las
inversiones en prevención y sólo ha hecho falta que se inicie un repunte en la
actividad para que la siniestralidad aumente de manera dramática. Este fenómeno
demuestra la debilidad del sistema preventivo en la construcción, pero que se
puede hacer extensivo al resto de los sectores, y que hace necesario un cambio de
rumbo en las políticas del Gobierno porque no se puede edificar la recuperación
de la economía sobre la salud y la vida de los trabajadores y las
trabajadoras», ha añadido Linares.