La empresa del siglo XXI ha perdido su anterior característica clásica. En vez de trabajar con sus propios empleados para producir lo que va a vender, la empresa actual puede compararse a “una araña tejiendo su telaraña”, pues está creando constantemente vínculos entre diferentes socios y abastecedores y combinando su producción.
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- Introducción: Compañías
que trabajan en red: ¿Acaso están
descentralizadas y libres de todo vínculo? - Redes empresariales: “Crecimiento
ligero” y cooperación mundial
Alianzas
estratégicas y cooperación entre competidores
2.2.
Relación estable del abastecedor: La
subcontratación en la manufactura
2.3. Las empresas
multinacionales: De la multinacional centralizada a la red integrada
- Inicio del trabajo de conocimiento: La
deslocalización del trabajo electrónico
¿Cuáles son
las tareas que se deslocalizan? De la entrada de datos a la consulta
jurídica
3.2. La subcontratación al
exterior: no solamente a la India.
3.3. Por qué las
compañías subcontratan: un sinfín de
motivos
3.4. La importancia de la distancia. La
preferencia por unos socios “vecinos”
3.5. ¿Un ascenso en la
cadena del valor? La dinámica de la cooperación a
través del tiempo
- Condiciones laborales y situación del empleo
Las
consecuencias para el empleo: De la cooperación a la
reducción de puestos de trabajo
4.2.
Condiciones asimétricas de empleo
4.3.
Trabajar a nivel mundial: La “aventura” y el
estrés de la movilidad
Bibliografía
Introducción
La empresa del siglo XXI ha perdido su anterior característica clásica.
En vez de trabajar con sus propios empleados para producir lo que va a
vender, la empresa actual puede compararse a “una araña tejiendo su
telaraña”, pues está creando constantemente vínculos entre diferentes
socios y abastecedores y combinando su producción. El producto final
que llega al cliente – ya sea soporte lógico (“software”), una
zapatilla de correr Nike o un ordenador Hewlett-Packard – es por
consiguiente el producto de una red mundial cuyo sistema de producción
puede cambiar muy
fácilmente. Esta descripción de la nueva
topología de la economía mundial fue realizada por Robert Reich,
economista y antiguo miembro de la administración del Presidente
Clinton (Reich 1991). Mientras tanto se ha empezado a oír hablar del
término “empresa hueca”, una manera exagerada de llamar la atención
ante el hecho de que la compañía individual ha dejado de ser el centro
de las actividades, para convertirse más bien en una red compleja de
procesos interorganizacionales. Esto desplaza la atención hacia la
realización de actividades a lo largo de una compleja cadena de
valores, con diferentes compañías que se especializan en segmentos
individuales de la cadena, como por ejemplo en el diseño, la
producción, la comercialización y la asistencia a la clientela (Gereffi
et. al. 2003).
El desarrollo de las empresas en estos
últimos decenios se ha caracterizado por dos tendencias que se
superponen. En primer lugar, hay una desagregación progresiva de las
actividades que comúnmente se asocian al término “outsourcing” (la
subcontratación de trabajos al exterior).
Cada vez hay más
compañías que, en vez de hacer todo ellas mismas, deciden adquirir
afuera ciertos servicios, transfiriendo así una parte cada vez mayor
del proceso de creación de valor a otras organizaciones. Esta tendencia
se extiende a todos los sectores y funciones. La subcontratación no se
limita a servicios tales como los restaurantes de las empresas, la
limpieza o la manufactura de componentes. Hay una tendencia que aumenta
hacia la manufactura de
sistemas enteros por parte de productores
exteriores. Los compradores continúan a ocuparse principalmente del
desarrollo, del diseño y del trabajo de la comercialización, aunque a
veces ni siquiera hacen ésto. La subcontratación surge en conexión con
productos materiales y los servicios. Muchas empresas industriales han
reducido enormemente el nivel de integración vertical (para la
fabricación del automóvil Smart, esta integración se ha reducido a un
mero 20%)
y han afinado sus actividades hasta el ensamblaje final
de sus productos (a menos que hayan subcontratado esta fase también).
Asimismo se está convirtiendo en práctica corriente el subcontratar
funciones administrativas e innovadoras y creadoras que requieren unas
actividades que se basan en unos conocimientos altamente cualificados.
Entre los diferentes tipos de actividades que se encargan a otras
empresas figuran la gestión de personal, la contabilidad financiera, el
desarrollo del soporte lógico y los sofisticados trabajos de análisis.
En
segundo lugar, bajo el término “offshoring” (deslocalización lejana) se
trata de cambiar la dimensión geográfica de las actividades
empresariales…
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