Ordóñez: «Algunos directivos de cajas deben ir desapareciendo»

La reestructuración del sector financiero ha servido para varias cosas. También para poder convertir en bancos estas entidades y abrirlas al capital privado, que incluye poder cotizar en Bolsa. Fuente: elpais.com

La reestructuración del sector financiero ha servido para varias cosas.
Para liquidar el hasta hace tres años tabú de las fusiones de cajas de
ahorros y reducir su número de 45 a 18; para evitar más intervenciones
de las ya producidas o para alumbrar el concepto de fusión fría (une

los negocios y riesgos, pero mantiene la entidad jurídica separa).
También para poder convertir en bancos estas entidades y abrirlas al
capital privado, que incluye poder cotizar en Bolsa.

Pero, además de todo eso, también ha servido para quitar de la
circulación a los peores gestores de cajas. Así lo piensa el gobernador
del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez. Las fusiones «sirven para
elegir los directivos mejores, porque algunos tienen que ir
desapareciendo», se despachó ayer Ordóñez en el Congreso de los
Diputados.

El gobernador se topó ayer con el rapapolvo de los
diputados en la Comisión de Economía y Hacienda, quienes reprocharon que
las reformas financieras no hayan sido capaces de reactivar el crédito
para los empresarios y autónomos ni devolver la confianza de los
mercados, cuando no deja de centrarse en elementos de la política
económica, como la reforma laboral, en lugar de dar más explicaciones
sobre la marcha de la reestructuración financiera.

Ayer volvió a
entrar en las reformas pendientes, en efecto, pero también defendió el
proceso de reordenación bancaria y lanzó unos cuantos dardos al modelo
de gestión de muchas cajas. El gobernador destacó que debían desaparecer
en una integración las «peor gestionadas». También había que
«profesionalizarlas, despolitizarlas y desindicalizarlas», añadió.

Fernández
Ordóñez advirtió de los «serios problemas de falta de eficiencia»
detectados en algunas entidades de ahorro y las comparó con la gestión
de los bancos. Con un pilotaje mejor, aseguró, las cajas hubiesen podido
destinara obra social 17.000 millones más en un año.

En concreto,
explicó que ha encargado un cálculo sobre qué hubiera pasado si en los
10 últimos años «las cajas hubieran sido tan eficientes como los
bancos», según sus propias palabras, «es decir, si no hubiesen gastado
en directivos, en gente, etcétera». «La obra social», continuó, «es
decir, donde van los beneficios de la banca, hubiera sido 17.000
millones mayor que la que ha sido».

La explicación servía para
replicar a los diputados del PP e ICV, que, por diferentes motivos,
cuestionaron el proceso de reforma del sector financiero. El popular
Ramón Aguirre acusó al gobernador de maniobrar en los informes de la
inspección a las entidades financieras.

Escuchó muchas otras
críticas. Josep Sánchez-Llibre, de CiU, se enfrentó al gobernador a
cuenta del déficit autonómico y le acusó de «criminalizar» a las
comunidades autónomas, cuando buena parte de este desfase
presupuestario, según el diputado nacionalista, está causado por el
Estado. Fernández Ordóñez reclamó la semana pasada -e insistió ayer en
el Congreso- más control para las autonomías: un techo de gasto con
sanciones para incumplidores y más transparencia en las cuentas.

Ordóñez
replicó que el Gobierno central ha aplicado medidas que han beneficiado
en las cuentas autonómicas, como la rebaja de sueldos de los
funcionarios o la subida del IVA. Ambas decisiones se enmarcan en el
duro plan de recortes sociales que el Ejecutivo aprobó en mayo de 2010.
Sin estos ajustes, el gobernador del Banco de España advirtió de que el
país estaría ahora hablando el idioma de los rescates financieros, como
Portugal, Irlanda y, por supuesto, Grecia, ahora pendiente de un segundo
auxilio.

El giro económico del Ejecutivo «ha evitado que España
tuviera que pedir el rescate», señaló Ordóñez. El presidente, José Luis
Rodríguez Zapatero, también admitió hace unas semanas que los recortes
aprobados habían ayudado a sortear una intervención.

Sin embargo,
la prima de riesgo de la deuda pública -la diferencia entre el interés
que pagan los bonos españoles a 10 años respecto a los alemanes, los más
fiables a ojos del mercado- sigue en un nivel «injustificadamente
elevado».

Cristóbal Montoro, del PP consideró a Ordóñez «contumaz
en el error» por haber apoyado en un primer momento medidas de impulso
de la demanda del Gobierno y pidió «autocrítica».

Ordóñez defendió
también su papel en el Banco Central Europeo (BCE). Sin la subida de
tipos entre 2006 y 2008, la crisis inmobiliaria en España «habría sido
inmanejable», sacó pecho.

Fuente: elpais.com