Los escollos regionales hacen que una fusión clásica entre cajas de distintas comunidades sea casi imposible de realizar, salvo en la honrosa excepción de Cajasol y Caja Guadalajara. En definitiva, los SIP han venido para quedarse y cambiar la esencia de las cajas.
cajas de distintas comunidades autónomas. En el efervescente panorama
del sector, la catalana Caixa Penedès, la caja de Baleares Sa Nostra,
Cajamurcia y la andaluza Caja Granada mantienen «estrechas
conversaciones» para constituir una alianza, que tomaría como fórmula un
Sistema Institucional de Protección (SIP), según corroboran distintas
fuentes financieras.
27-05-2010 –
Al Departamento de Economía
catalán «le constan» dichas conversaciones, sobre las que se pronunciará
«si se le presenta un proyecto cerrado». El consejero de Economía
balear, Carles Manera, afirmó que «la información es correcta», informa Andreu Manresa. De fructificar esta fusión fría, el mutante mapa
español de las cajas de ahorros ganaría un nuevo actor con unos activos
totales agregados de 73.055 millones de euros, lo que la situaría en el
séptimo lugar en España, considerando los últimos acuerdos entre
distintas cajas que se han anunciado. Caixa Penedès es la mayor de las
cuatro implicadas, con 23.042 millones de activos, seguida de Caja
Murcia, 22.140 millones. Pero las dimensiones no son muy distintas, y
todas cuentan con gran arraigo en su zona. Cajamurcia sería la entidad
que pilotara el proyecto, ya que es la más solvente de todas. Según la
agencia de calificación Fitch Ratings, en el extremo opuesto están Sa
Nostra y Penedès.
Penedès sostenía ayer que tiene aún «varias opciones [de fusión]
abiertas». La menos prioritaria, intentar retomar una integración con la
también catalana Caixa Laietana, que el pasado lunes informó de que
prepara «una operación inminente». El Gobierno catalán está inquieto por
el encaje de Laietana y de Caixa Girona, que se ha caído del proyecto
Unnim. Una SIP catalana con Penedès, Laietana y Girona no ha llegado a
buen puerto. Caja Granada señaló, por su parte, que mantiene
«conversaciones con cajas de fuera de Andalucía para lograr la mejor
alianza estratégica que respete su marca y el arraigo territorial»,
informa Juan Méndez.
El Pais
Las fusiones frías cambian la morfología de las cajas
En verdad, en ambas posturas hay un poso de verdad. Sin embargo, sobre el terreno, las fusiones frías o los Sistemas Institucionales de Protección (SIP), con escasa regulación hasta el mes pasado, se han convertido en la única vía para llevar a cabo la reordenación de las cajas con cierto éxito. El Banco de España ha abrazado los SIP como ¿la solución menos mala?.
Los escollos regionales hacen que una fusión clásica entre cajas de distintas comunidades sea casi imposible de realizar, salvo en la honrosa excepción de Cajasol y Caja Guadalajara. En el caso de los SIP, los gobiernos regionales no tienen derecho a oponerse a la integración (salvo en Madrid, Castilla y León y Galicia).

De forma sucinta, mediante una fusión fría las entidades que lo conforman mantienen su identidad comercial y crean una sociedad central (un banco) en la que aglutinan los servicios de tesorería, de riesgos y de tecnología. Además, comparten su solvencia, la liquidez, consolidan sus resultados y acceden con una misma calificación crediticia a los mercados de capitales.Es cierto que la estructura resultante es mayor que la de una entidad que se fusiona con otra, ya que se mantienen los consejos de todas las entidades y, además, se crea uno nuevo para la sociedad central. Los expertos consideran, sin embargo, que en estas uniones sí se generan economías de costes. Los más reticentes a los SIP también tienen también razón en que este instrumento supone una cierta bancarización del sector.
El Banco de España ha exigido que las sociedades centrales sean bancos, por lo que ante los nuevos requerimientos de capital de mayor calidad de Basilea III a estas entidades les bastará con ampliar capital de estos bancos. Algunas de las cajas implicadas en estas operaciones reconocen que el debate sobre las cuotas participativas con derechos políticos para reforzar el core capital (recursos propios básicos) ya no va con ellos.
Nueve cajas que representan casi 200.000 millones en activos han optado ya por esta vía: Caja Navarra con CajaCanarias, Caja Burgos, Caja Ávila y Caja Segovia (Banca Cívica) ; y CAM con Grupo Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura. Estos SIP podrán, asimismo, comprar los activos de CajaSur, intevenida por el Banco de España.
activos han optado
ya por esta vía: Caja Navarra con CajaCanarias, Caja Burgos, Caja Ávila y
Caja Segovia (Banca Cívica) ; y CAM con Grupo Cajastur, Caja Cantabria y
Caja Extremadura. Estos SIP podrán, asimismo, comprar los activos de
CajaSur, intevenida por el Banco de España.
El Gobierno ha asegurado neutralidad fiscal para estas uniones, equiparándolas con una fusión clásica. Además, el Banco de España ha impuesto fuertes penalizaciones para las cajas que quieran salirse de estas estructuras pasados los diez años que marca la ley. En definitiva, los SIP han venido para quedarse y cambiar la esencia de las cajas
Cinco Dias
Fecha artículo: jue 27 may 2010