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Enzarzada en una maraña política que amenaza incluso la estabilidad de
la propia fusión, Caja España y Caja Duero siguen a la ‘caza y captura’
de un presidente, para cuyo consenso por el momento no se dan las
«condiciones adecuadas».

Enzarzada en una maraña política que amenaza incluso la estabilidad de
la propia fusión, Caja España y Caja Duero siguen a la ‘caza y captura’
de un presidente, para cuyo consenso por el momento no se dan las
«condiciones adecuadas».

Ni siquiera la ‘cumbre de Valladolid’, en la
que participaron el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera,
además de Óscar López, Isabel Carrasco y Francisco Fernández, ha
permitido sentar las bases de un acuerdo que permita desbloquear la
situación actual.

La macrocaja busca un presidente ‘interino’ que
‘contente’ a todas las partes, pero ese aspecto se presenta de lo más
complicado. Otra cosa será la elección del primer presidente ‘oficial’,
para el que sí existiría una mayor sintonía entre todas las partes.

Cuando la palabra «afín» es un problema

Sin
embargo, a fecha de hoy, la realidad impone que sólo Miguel Ángel
Álvarez y Alejandro Menéndez. El primero es afín al sector socilista y
el segundo es afín al sector popular. Sin embargo, con la fusión en tela
de juicio y sometido a un proceso de parálisis «injustificable» según
los sindicatos incluso la palabra ‘afín’ es un problema.

Con todo
el proceso en tela de juicio según los propios sindicatos de
trabajadores la realidad es que los últimos informes solicitados por la
entidad financiera advierten que el régimen de incompatibilidades afecta
no sólo al nombramiento del nuevo presidente, sino también de los
vocales de la Comisión Ejecutiva que se prevé crear en la nueva caja.

Estas
incompatibilidades no son un problema en Caja Duero ya que el proceso
de ‘integración’ en la comisión ejecutiva fue superado hace meses.

Pero en Caja España el asunto es un problemón ya que la comisión ejecutiva lleva meses ‘en el armario’ y aún no se ha creado.

Otro lío

En
el acuerdo de fusión de las dos cajas, se contempla que la entidad
estará gobernada por un Consejo de Administración, de 34 vocales, 17 de
Caja España y otros tantos de Caja Duero; así como una Comisión
Ejecutiva, integrada por 14 miembros, siete de cada entidad.

Los
siete vocales que tenía previsto designar Caja España para esta comisión
ejecutiva según se informaba este viernes son, (junto con Santos
Llamas, Isabel Carrasco y Francisco Fernández) Jose Francisco Martín
(PSOE), Javier García Prieto, ex presidente de la Diputación de León;
Miguel Ángel Álvarez (UGT) y Alejandro Menéndez (afín PP).

Garrigues,
en su informe, advierte que las incompatibilidades generales afectan a
dicha comisión de pleno por lo que a fecha de hoy sólo los dos últimos
podrían optar a la presidencia. Un tercero ajeno a la comisión (Marcos
García) habría subido ‘enteros’ en las últimas horas. Tantos enteros
como recelos ha abierto en el sector ‘popular’ dada su condición de
conocido socialista.

Y así, lo que parecía una solución en
realidad es hoy un problema. Caja España, que debe proponer presidente,
no sabe a ciencia cierta a quién proponer. Y el problema no es una
cuestión de valía, sino una cuestión de puro y duro enfrentamiento
político.

«¿Y los clientes? ¿Y los trabajadores? ¿Quien piensa en
ellos?», se preguntan los sindicatos. La respuesta la dan ellos mismos:
«Nadie».

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