Resultados primer semestre Kutxabank: una partida con pocas cartas

El beneficio, sin duda bueno, proporciona tranquilidad pero? ¿no estaremos pecando de triunfalismo? ¿No estaremos apostando fuerte con una mano insuficiente?

Una partida con sólo dos
cartas

La noticia ha saltado en pleno periodo vacacional,
quizá por ello haya pasado en parte inadvertida: Kutxabank publicó los
resultados del primer semestre. El beneficio, sin duda bueno, proporciona tranquilidad
pero? ¿no estaremos pecando de triunfalismo? ¿No estaremos apostando fuerte con
una mano insuficiente?

Según
este informe, la cuenta de resultados de Kutxabank aguanta bien el tipo: el
beneficio en el primer semestre del año alcanza los 144,2 millones de euros, un
17,5% más que en el mismo periodo de 2015. Leyendo la nota de prensa que
publicó la entidad, parece que todo va viento en popa: mejoran los ratios de
rentabilidad y morosidad, crece el margen de explotación, bajan los gastos de
administración?

Sorprende
un poco que esto sea así en el actual panorama de reducción de beneficios, con
los tipos de interés cercanos al 0% y con los serios problemas de
capitalización que aquejan al sector. Todas las entidades financieras
pasándolas canutas? ¿y Kutxabank no sufre ningún desgaste? ¿Acaso es inmune
nuestra empresa a los problemas que afectan a nuestros competidores?

Podría
ser aconsejable rebajar un poco el tono de satisfacción y euforia, pues no es
oro todo lo que reluce; los problemas de nuestra entidad son similares a los
que tienen el resto de entidades.

Miremos
bien los datos. El margen de intereses ha caído un 8,3% y las comisiones otro
5,2%, cifras muy preocupantes, aunque normales con la presión a la baja de los
tipos de interés. Añadamos que la inversión crediticia, que sigue bajo mínimos,
ha crecido tan solo un 0,7% (pequeño consuelo el decir que esto supone un
cambio de tendencia). La actividad aseguradora sí que ha tenido un impulso,
aumentado un 14,5%, y esa sí que es una buena noticia en un mercado cada vez
más competitivo.

Una
vez más vuelven a ser los ingresos extraordinarios y la reducción de costes los
que solucionan la cuenta de resultados. Un 5,8% menos en gastos de explotación,
siendo muy importante la reducción del 5% de los gastos de personal, donde
tiene mucho que decir el último acuerdo laboral, que permitió un plan de
prejubilaciones pactado.

En
definitiva, que si no se puede ganar dinero con la parte alta de la cuenta de
resultados, se sigue apostando por la contracción de gastos como pieza clave.
Kutxabank sigue teniendo recorrido en esa reducción: aún tenemos la plantilla
más envejecida de todo el sector y urge ya un nuevo pacto de prejubilaciones
que ayude a rebajar más la cuenta de gastos.

Pero
es necesario advertir que no todo puede basarse en la reducción de gastos: llegará
un momento en que no se pueda gastar menos y es ahí donde nuestra entidad tiene
que dar un paso al frente. Hay que rejuvenecer la plantilla en Euskadi, con
prejubilaciones y nueva contratación. Fija, que de temporal ya vamos sobrados. Hay
que apostar decididamente por el crecimiento en el negocio, explorar nuevas
vías comerciales, incrementar la inversión crediticia? Abrir expectativas de
futuro a nuestra gente más joven.

Mención
aparte nos merece la decidida apuesta tecnológica que se está haciendo en la
entidad. Está bien que se trate de derivar operaciones a través de internet.
Pero no debemos olvidar que donde se hace el verdadero negocio es en las
oficinas. Si Kutxabank se ha distinguido por algo de la competencia es en el
trato profesional y preferencial que se ofrece en éstas. Y es ahí donde, ahora,
estamos dando mala imagen, con oficinas tan poco dotadas de personal que no
pueden atender correctamente a la clientela.

Si
queremos seguir afrontando el futuro con garantías, no se puede seguir jugando
solo con dos cartas (reducción de costes y extraordinarios). Hacen falta más para
tener una buena mano con la que poder, al menos, continuar siendo parte de la
partida.

 5 de septiembre de 2016