Defensa del empleo, mantenimiento del modelo de inclusión social que acerque los servicios bancarios a todos los estratos sociales y promoción de la función social del crédito impulsando un cambio de modelo productivo
Estas
son las premisas de nuestra apuesta por el desarrollo y
fortalecimiento del sistema financiero español; criterios a partir
de los cuales desde CCOO venimos apostando por la concentración (el
tamaño sí importa), cualquiera sea la fórmula adoptada y el ámbito
territorial donde se produzca.
Asimismo,
hemos alentado el rigor profesional en la toma de estas decisiones,
en el respeto a las normas de cada entidad.
En
los bancos hemos defendido una retribución del capital sostenible
con el desarrollo de la entidad, que permita aumentar su
capitalización y mejorar sus reservas. En las Cajas de Ahorro y
Cooperativas de Crédito, que el respeto a la obra y fondos sociales
no pongan en peligro la viabilidad de cada entidad y que su
capitalización no suponga eliminar su naturaleza jurídica. Y por
último, defendemos una política de bonus para nuestros gestores que
les convierta, también, en un ejemplo global de regulación
retributiva.
Pero
entendemos que poco se ha avanzado en la concreción de soluciones.
Todo el mundo saludó el nacimiento del FROB (Fondo de
Reestructuración Ordenada Bancaria) como un instrumento de
recuperación económica, pero no se ha solicitado un solo euro de
los millones puestos a disposición de las entidades financieras. Y
esto cuando en Europa algunos de los bancos que recibieron ayudas
públicas están comenzado a devolverlas.
Llevamos
un año de retraso y aún hacemos oídos sordos a las advertencias
que desde el Banco Central Europeo se han realizado sobre la
utilización inmediata de los fondos dotados. Hay un riesgo evidente
de que el repunte de la inflación obligue al BCE a actuar, por
ejemplo, restringiendo liquidez o bloqueando cualquier ayuda pública
al sector.
Para
que el sistema financiero español vuelva a los niveles de solidez
previos a la crisis tiene que dotarse de bases de capital que
neutralicen las pérdidas reales incurridas, bien sea por la vía de
ampliaciones de capital, bien por el uso de los instrumentos que ha
puesto a disposición del sector el Estado. El calendario establecido
por el G20 marca los plazos en los que esta recapitalización será
no solo necesaria, sino exigible.
Lo
más previsible será una evolución débil del crecimiento de los
activos productivos. Si a esto añadimos el encarecimiento de las
fuentes de financiación, derivado de la valoración negativa que
hagan los financiadores externos del entorno en que desarrollan su
actividad las entidades españolas, será muy probable un
estrechamiento de los márgenes, que se puede traducir en una
disminución de la eficiencia vinculada a estas actividades.
La
cuestión de la eficiencia
Mientras,
estamos instalados en el permanente debate entre supervisores, Banco
de España y CCAA, sometidos a tensiones territoriales, partidistas y
políticas con procesos de concentración e intervención que se
hacen eternos: CCM, fusiones en Cataluña, Castilla León, Andalucía,
intentos de promover integraciones ínter territoriales a través de
SIP (Sistema Institucional de Protección), donde estarían Caja
Navarra o las Cajas de Canarias, entre otras… Atados al debate de
la eficiencia y la territorialidad.
Los
grandes bancos ya realizan una parte significativa de su actividad en
otros países y/o en actividades diferentes a la banca comercial, sin
que se observe ningún movimiento entre los bancos medianos. Respecto
a las cajas de ahorro y a las cooperativas de crédito, la iniciativa
de alguna entidad de constituir un SIP, está animando a otras cajas
a promover el suyo.
En
este contexto, la reactivación del crédito se constituye en hito
fundamental de la fase de recuperación, y ésta es la actividad
básica de nuestras entidades. La defensa de esos intereses, desde un
ejercicio de responsabilidad les debiera llevar a actuar, porque no
hacerlo sería tanto como dejar en manos de la selección natural, la
evolución no sólo de estas empresas sino de los sectores y los
territorios a los que sirven.
Ante
este proceso de pérdida de eficiencia que anticipamos, cada vez
queda menos tiempo para adoptar decisiones. Y, por encima de todo,
debe de primar la solvencia del sistema financiero.
En
CCOO somos conscientes de lo que supone abordar estos problemas, pero
tenemos confianza en un sector y en una red de negociación colectiva
que promueven la eficiencia. Tenemos el convencimiento de que la
capitalización de nuestras empresas es una necesidad imprescindible
para defender nuestro empleo. Es el momento de los compromisos y de
la responsabilidad.
Iosu Ros Azpiroz. Secretario General Comfia Navarra