Como muy tarde, el día 28 de noviembre se harán públicas las condiciones del Memorándum de Entendimiento para la recepción de ayudas europeas a las entidades financieras nacionalizadas.
No
solemos especular ni pronunciarnos ante noticias de prensa, pero en esta ocasión,
tras una serie sucesiva de ellas, se dibuja un panorama ciertamente grave.
Por
ello, requerimos a la Dirección que traslade a la representación laboral, en
cuanto la información sea oficial, cuál es el planteamiento de reestructuración
del Grupo Bankia.
Con
independencia de que lo que se está publicando sea cierto en mayor o menor
medida, el reto laboral al que nos vamos a enfrentar es de tal magnitud que es
imprescindible abordarlo desde la mayor unidad de acción sindical. Asimismo, la
unidad de la plantilla de todo el Grupo va a tener que ser como nunca un Hecho.
Lo
que suceda esta semana no se puede tomar como un Axioma inmodificable. Su
concreción debe materializarse en el ámbito de la negociación colectiva y a
la Dirección no le aceptaremos excusas de "que Bruselas manda y esto es lo
que hay". Las partes deben tener la autonomía suficiente para adoptar las
decisiones que se desarrollen en el proceso de negociación.
Para
que haya acuerdo, no obstante, la reestructuración no debe ser injusta para los
trabajadores y trabajadoras de una plantilla que no somos los responsables de la
situación a la que se ha conducido a la empresa.
En
gran medida, todo va a depender de en cuanto tiempo se quieran hacer las cosas y
cuál va a ser el modelo de negocio. Por esto, CC.OO. va a demandar que el Plan
de Viabilidad sea socialmente útil. Es mucho dinero público el que se pretende
inyectar.
El
futuro de Bankia no puede ser el de una entidad semi-zombi, desarticulada geográficamente
en su "capacidad instalada", prescindiendo de buenos profesionales y
limitada en su actividad, a la espera de su reprivatización.
La
inversión de capital público debe servir para contribuir al restablecimiento
del flujo de crédito y de la confianza de los ahorradores, porque una solución,
también, injusta con los clientes minoristas que se hayan visto atrapados en
inversiones de acciones, preferentes o deuda subordinada puede acabar con el
modelo de negocio de la entidad.
En
definitiva, que plantilla, clientes y ciudadanos, en general, nos jugamos mucho
en este envite… y va a tocar pelear por nuestro futuro.
26
de Noviembre de 2012