Teletrabajo: : Virtudes y defectos de trabajar en pijama

Consumer Eroski. El teletrabajo contribuye a promover la dirección por objetivos y la flexibilidad horaria, al mismo tiempo que concilia vida laboral y familiar

El trabajo en pijama resulta cada vez menos chocante. Hasta hace
pocos años, el desempeño del empleo desde el propio hogar era poco
menos que impensable para los trabajadores en nómina por cuenta ajena.
Pero la revolución tecnológica ha pulverizado los esquemas
tradicionales. En la actualidad basta con que la actividad no requiera
de forma continuada la presencia física del empleado, y que la empresa
le facilite un ordenador portátil con Internet y un teléfono móvil
donde estar localizado para poder trabajar sin salir de casa.

El concepto de teletrabajo como trabajo a distancia mediante el uso de
telecomunicaciones surge en los años 70 con la crisis del petróleo,
cuyo objetivo era evitar desplazamientos en automóvil y, de esta forma,
ahorrar energía. En estos momentos, sin embargo, el teletrabajo
representa una nueva forma de organización de las empresas, y como una
herramienta eficaz para conciliar la vida laboral y la familiar. No
obstante, y aunque en España, desde 1999 hasta 2006, se ha pasado de un
13% a un 50% de empresas en las que algunos empleados optaban por el
teletrabajo -según datos de la «Guía de Buenas Prácticas de la Empresa
Flexible y Responsable» elaborada por los profesores Nuria Chinchilla y
Steven Poelmans- todavía son pocos los trabajadores, un 8%, los que
trabajan en su propia casa. Un porcentaje muy lejano al de Estados
Unidos o los países nórdicos, en los que el 25% de la población activa
elige el teletrabajo como opción laboral.

La flexibilidad
horaria y la posibilidad de conciliar la vida laboral con la familiar y
la social suponen los principales atractivos para el trabajador. Lo que
decanta a las empresas por esta opción es que los teletrabajadores
aseguran una mayor productividad (si trabajan por objetivos) y el coste
del puesto de trabajo de reduce hasta en un 50%. Sin embargo, aunque a
primera vista todo son ventajas, un estudio elaborado por profesores de
la Durham Business School revela que si bien los
teletrabajadores sufren en menor proporción estrés laboral, se muestran
mucho más inseguros sobre sus posibilidades de progresar en su carrera
laboral y echan de menos el ambiente que se respira en los centros de
trabajo y la relación cotidiana con sus compañeros. Por su parte, los
empresarios aún albergan ciertas dudas sobre el grado de implicación y
compromiso que mantienen los teletrabajadores con la empresa.

 Aspirantes a teletrabajador

En principio cualquier profesional por cuenta propia o ajena, a
tiempo parcial o en jornada completa, puede formar parte de esta
comunidad de teletrabajadores. Pero no todas las profesiones permiten
la flexibilidad necesaria para desempeñar los cometidos desde el propio
hogar. En líneas generales, las actividades más accesibles al
teletrabajo son aquellas que generan, convierten, difunden, comparten y
acceden a información, como los documentalistas, analistas de sistemas,
programadores informáticos, traductores, contables, periodistas o
agentes de seguros, entre otros profesionales. También recurren al
teletrabajo los agentes inmobiliarios, los juristas, los corredores de
seguros y de bolsa (agentes o vendedores) y los auxiliares
administrativos.

No obstante, muchos trabajadores rechazan
esta alternativa. Hay que ser disciplinado y romper barreras culturales
como la de acudir todos los días a la oficina. El aspirante a
teletrabajador debe dominar el tipo de tarea que realiza, tener
autodisciplina laboral y conocimientos básicos de informática y
comunicaciones. Entre sus aptitudes se hallan también la
automotivación, la adaptabilidad, la planificación, la autoconfianza y
la iniciativa, entre otras.

El teletrabajo también ha abierto
importantes expectativas de ocupación para sectores sociales con
especiales dificultades de inserción laboral, como es el caso de las
personas con restricciones graves de movilidad, por permitir obviar los
inconvenientes derivados de la necesidad de trasladarse al lugar
habitual de trabajo. Lo mismo sucede con otros grupos que han soportado
décadas de discriminación en el ámbito laboral, como las madres, que
encuentran en el teletrabajo, con sus horarios flexibles, una
oportunidad para continuar su carrera profesional sin descuidar a su
familia y vida personal. No obstante, muchas mujeres hallan en esta
elección laboral importantes inconvenientes: la fusión de los ámbitos
laboral y doméstico puede hacer que muchas limiten sus salidas al
exterior y se retraigan más de lo normal.

Conciliar vida familiar y trabajo

Mientras que hace medio siglo el 92% de los trabajadores europeos
concedían más importancia a su vida profesional que a la privada, en el
siglo XXI el 54% otorga más trascendencia a las cuestiones personales,
tal y como recoge la última encuesta sobre teletrabajo realizada por el
portal de empleo Monster. En la misma línea se manifestaba en 2004 el
Parlamento Europeo, que establecía en una de las diez consignas
recogidas en el acta del 9 de marzo la obligación de destacar la
importancia del trabajo a distancia, cuando éste sea posible, para que
los trabajadores, hombres y mujeres, puedan cumplir sus obligaciones
profesionales, familiares y educativas y se logre un equilibrio entre
sus propios intereses y los intereses de la empresa.

A pesar
de todo ello, España es uno de los países europeos que menos invierte
en ayudas a la familia con un 0’8% del PIB, según el «Estudio Anual
Cátenon de Satisfacción Laboral y Calidad de Vida 2007». Según esta
investigación, las medidas de conciliación de las empresas española son
insuficientes, y sólo un 5% de las compañías en nuestro país ofrece
guarderías para sus empleados y un 10% asumen la flexibilización
horaria que demandan tres de cada cuatro trabajadores.

Ante
este panorama, el teletrabajo se revela como la mejor opción para
conciliar vida laboral y familiar, de manera especial en los casos de
personas con familiares dependientes (niños o mayores), con problemas
de movilidad o con residencias alejadas, al unir en un mismo espacio la
familia y el trabajo.

En una experiencia realizada en 2004 por
Telefónica I+D, el 90% de los implicados consideraba que el teletrabajo
mejora la conciliación de la vida familiar y laboral y ninguno creía
que la dificulta. Todos coincidieron en la aceptación favorable del
teletrabajo por el entorno familiar, y valoraron, en una escala de uno
a cinco, la adecuación del teletrabajo a la vida personal con un 4’5.

No obstante, la delgada línea que divide casa y trabajo puede originar
conflictos en el seno familiar por la intromisión de las
responsabilidades familiares en el trabajo y por el peligro de adicción
por la falta de horario fijo, entre otros factores. La solución a los
posibles problemas pasa por trabajar regularmente unos días en casa, y
otros en la oficina. Esta opción eleva al máximo los beneficios del
teletrabajo porque hay una mayor concentración y flexibilidad para la
familia, y reduce al mínimo los problemas de aislamiento social y el
mantenimiento de relaciones con los directivos y compañeros.

 Telecentros, a medio camino entre la casa y la oficina

Una posibilidad intermedia entre trabajar en casa y en la oficina
son los llamados telecentros, o centros de recursos compartidos, que
reúnen casi todas las ventajas de los dos anteriores, y casi ninguno de
sus inconvenientes. Estos espacios públicos, patrocinados en general
por ayuntamientos y comunidades autónomas, están dotados con el
equipamiento necesario para disponer de acceso gratuito y de calidad a
Internet y a las nuevas tecnologías, con lo que se libera al trabajador
de invertir en equipos y programas informáticos que se quedan obsoletos
muy pronto. El usuario cuenta con un apoyo técnico de gran valor y,
además, le permite trabajar en un ambiente libre de interrupciones
familiares y/o personales.

Ubicados de manera preferente en
zonas rurales de difícil acceso a las nuevas tecnologías y núcleos
urbanos desfavorecidos, los telecentros están a disposición tanto de
los trabajadores de una empresa privada como de profesionales liberales
o pequeñas empresas. En estos telecentros es habitual que se concentren
varios teletrabajadores, sin que tengan relación profesional entre
ellos. Cada uno se dedica a su propio trabajo de forma independiente,
aunque ello no es óbice para que puedan consultarse dudas o tomar un
café juntos, lo que facilita las relaciones humanas y profesionales.

Vacío legal

La Legislación española no contempla de un modo expreso el
teletrabajo pero tampoco lo prohíbe. En nuestro país, el hecho de que
un trabajador preste sus servicios en la empresa a través de la fórmula
del teletrabajo no implica una serie de deberes y derechos adicionales
en la relación teletrabajador-empresario, y ha de regirse en principio
por el Art. 13 del Estatuto de los Trabajadores.

Lo que sí
está vigente desde julio de 2002 es un Acuerdo Marco Europeo sobre
Teletrabajo, con el que se pretende que los teletrabajadores se
beneficien de la misma protección que los asalariados que trabajan en
los locales de la empresa, y que regula la definición y campo de
aplicación del teletrabajo, el carácter voluntario, las condiciones de
empleo, la protección de datos, la vida privada, los equipamientos, la
salud y la seguridad, la organización del trabajo, la formación, y los
derechos colectivos, así como su seguimiento. Este acuerdo equipara
flexibilidad y seguridad y refuerza la calidad de los empleos, puesto
que vincula el teletrabajo a un contrato e iguala el trato de estos
trabajadores con los asalariados que trabajan en los locales de la
empresa.

Modalidades del teletrabajo

  • En el propio domicilio. Este es el tipo de trabajo con mayor potencial de crecimiento.
    • Por cuenta propia.Característico de los profesionales que realizan tareas relacionadas
      con el manejo de datos o que suponen una labor de estudio y diseño. Uno
      de los factores de su desarrollo es la externalización, es decir, la
      subcontratación de otras empresas o de profesionales independientes
      para realizar tareas no directamente relacionadas con la actividad
      principal de la empresa.
    • Por cuenta ajena.Puede responder a necesidades del trabajador o a una política propia de
      la empresa. En esta modalidad es frecuente que los trabajadores
      alternen el teletrabajo con la asistencia a la oficina, trabajando dos
      o tres días a la semana desde casa, y dedicando los otros días a
      reuniones y trabajo en la empresa.
  • Centros de Teletrabajo o Telecentros.Un Telecentro es una oficina que dispone de recursos compartidos y que
    cuenta para ello con las instalaciones de telecomunicaciones y de los
    equipos informáticos necesarios para poder desarrollar sus actividades
    laborales.
  • Teletrabajadores móviles o itinerantes.En esta modalidad se encuadran los trabajadores que necesitan
    desplazarse con frecuencia para mejorar el servicio que prestan a sus
    clientes, como los profesionales que se dedican al mantenimiento de
    equipos informáticos, viajantes de comercio, reporteros, consultores,
    etc.. Por este motivo, es muy importante la utilización de redes
    telefónicas y conexiones de ordenador en línea para mantener el
    contacto con la empresa mientras desarrollan su actividad profesional

 Ventajas y desventajas del teletrabajo

Ventajas del teletrabajo

Para el trabajador

  • Mayor flexibilidad del horario laboral. Le permite organizar sus horas de trabajo y adaptarlas a sus necesidades personales.
  • Mayor
    autonomía. A las personas con un carácter independiente y que les gusta
    asumir responsabilidades, el teletrabajo les permite disfrutar de un
    mayor grado de autonomía.
  • Favorece la integración laboral de las personas con discapacidad.
  • Ahorro.
    Se realizan menos desplazamientos, lo que supone un ahorro de tiempo y
    de dinero. También disminuyen los gastos por reducir el vestuario
    formal y las comidas fuera de casa. Además, como no es necesario acudir
    a diario a la oficina puede vivir en un lugar en el que la vivienda sea
    más económica.

Para la empresa

  • Incrementa
    la flexibilidad, tanto interna como externa. La flexibilidad se
    entiende en las organizaciones como una necesidad para captar y retener
    talento.
  • Es una forma rentable de promocionar la conciliación.
  • Se reduce el absentismo laboral.
  • Reducción de los costes fijos de las empresas (menos espacio en las
    oficinas, ahorro de luz, energía, transportes, alquiler y equipamiento
    de oficina).
  • Mayor productividad debido a la implantación
    del trabajo por objetivos, por efectividad por resultados. Según
    diferentes estudios la productividad del teletrabajador puede
    incrementarse entre un 20% y un 30%.
  • Proporciona a las
    empresas un acercamiento al cliente. El tiempo de respuesta a un pedido
    es mucho más rápido con el teletrabajo, así como una mejor capacidad de
    reacción, eficacia, calidad de servicio e imagen propia.
  • Se reducen los problemas de convivencia entre empleados.
  • Facilita la expansión geográfica.
  • Disminuye el absentismo laboral, los espacios de tiempo mal
    aprovechados, se trabajan más horas, de más calidad y con mayor
    motivación, etc.

Desventajas del teletrabajo

Para el trabajador

  • La
    falta de ambiente laboral puede resultar una desventaja: soledad, la
    falta de apoyo, comunicación? Todo esto conduce a la pérdida de
    motivación, valores de equipo, ganas de trabajar y productividad.
  • Disminuye las prestaciones y protecciones sociales al trabajador, sobre todo cuando se trata de un empleado por cuenta propia.
  • Genera
    un sentimiento de inseguridad laboral y social, y puede causar una
    sensación de desprotección ante el desamparo de una normativa
    especifica que cubra riesgos de accidentes de trabajo, enfermedades,
    etc.
  • Hay un temor a que su menor presencia en la empresa signifique una pérdida de oportunidades de promoción en la organización.
  • Puede generar sedentarismo, ya que se disminuyen los traslados y movimientos.
  • Se tiende de una forma irreversible a la individualización.
  • El
    teletrabajo exige autodisciplina y organización, así como asumir que se
    necesita descansar para garantizar un rendimiento óptimo.
  • Debe
    tener una formación continua en las Tecnologías de la Información y la
    Comunicación para no quedarse al margen del mercado laboral.
  • Riesgo de intromisión de las responsabilidades familiares en el trabajo.

Para la empresa

  • El
    aislamiento del trabajador influye en su rendimiento, lo que puede
    significar un menor índice de productividad para la empresa.
  • Se
    reducen los contactos personales, e incluso llegan a desaparecer, lo
    que restringe o elimina los intercambios de ideas productivas, reduce
    la interacción social y dificulta la difusión de la cultura
    empresarial, incidiendo en la capacidad operativa de un grupo de
    trabajo.
  • Se pueden crear conflictos derivados de la lealtad
    de los teletrabajadores si tienen acceso a los bancos de datos de la
    compañía.
  • En algunos casos, las compensaciones monetarias pueden exceder del coste total del trabajador a tiempo completo en la oficina.

Consumer Eroski.