Pocas comparecencias han sido tan premonitorias. En marzo de 2009,
semanas antes de la quiebra de Caja Castilla La Mancha (CCM) y 15 meses
antes de que se reformara la ley de cajas, Juan Ramón Quintás, entonces
presidente de la CECA, acudió al Parlamento. En una intervención casi
dramática, pidió reformas legales, la creación urgente de un fondo
público de ayudas, cambios en la contabilidad sobre créditos
inmobiliarios y avales del Estado. «Estamos ante la mayor crisis en 80
años y lo que hacemos no está a la altura. Se deben tomar nuevas
medidas. Su responsabilidad es pensar sobre ellas y al Gobierno liderar
los cambios». Un año después, en marzo de 2010, Quintás dimitió tras
enfrentamientos con el Banco de España.
Pocas comparecencias han sido tan premonitorias. En marzo de 2009,
semanas antes de la quiebra de Caja Castilla La Mancha (CCM) y 15 meses
antes de que se reformara la ley de cajas, Juan Ramón Quintás, entonces
presidente de la CECA, acudió al Parlamento. En una intervención casi
dramática, pidió reformas legales, la creación urgente de un fondo
público de ayudas, cambios en la contabilidad sobre créditos
inmobiliarios y avales del Estado. «Estamos ante la mayor crisis en 80
años y lo que hacemos no está a la altura. Se deben tomar nuevas
medidas. Su responsabilidad es pensar sobre ellas y al Gobierno liderar
los cambios». Un año después, en marzo de 2010, Quintás dimitió tras
enfrentamientos con el Banco de España.
Conflictos aparte, nadie puede negar que Quintás avisó con claridad
de que había poco tiempo. Que ese iba a ser el gran problema. Y acertó.
Lo único que no vaticinó fue la guerra de depósitos, que se puede
convertir en un impredecible acelerador de fusiones por su enorme
capacidad de llevar a las entidades a pérdidas.
El Gobierno y la
oposición no se pusieron de acuerdo hasta julio pasado (a efectos
prácticos, septiembre) para cambiar la ley y permitir que accedan a los
mercados financieros, con forma de banco o caja, para captar capital,
que es su talón de Aquiles.
La crisis irlandesa ha metido una
presión inesperada sobre las cajas. El supervisor quiere exhibir ante
los inversores internacionales un sector financiero reestructurado.
Demostrar que las cajas van a dejar de ser el problema para empezar a
ser la solución. Que cierren oficinas y recorten plantillas para adaptar
los gastos a los menguantes ingresos. La poda casi no ha empezado, con
una reducción del 5% de las oficinas en 18 meses.
«Es el mayor
cambio del sector en 300 años» dijo Fernando Ruiz, presidente de
Deloitte, en las jornadas organizadas esta semana por Caja Madrid y EL
PAÍS. Una mutación de ese calado exige remover cimientos jurídicos,
sobre todo para las cajas que han optado la fusión fría o Sistema
Integral de Protección (SIP), que es un híbrido legal.
Miguel
Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, lanzó un ultimátum el
lunes pasado: las cajas con ayudas «deberán cumplir rápida y
escrupulosamente los calendarios de integración acordados» para recortar
plantillas y aliviar las cuentas de resultados. «Todas las fusiones que
están en marcha y todos los SIP deberán tener constituidos los bancos y
hacer público su consejo antes de Navidades», recalcó Ordóñez.
La
vicepresidenta Elena Salgado amenazó con «tomar medidas» si no cumplen
el plazo. El miembro del consejo de gobierno del Banco Central Europeo
(BCE) José Manuel González-Páramo elevó la carga y dijo que era
«imperativo» que las cajas llegaran a tiempo.
En el sector se
consideran maltratados. Presionados por el supervisor, atacados por los
grandes bancos (que codician su negocio) y rematados por los políticos,
aparecen como los malos de la película. Los presidentes de entidades
afectadas se quejan de las dificultades jurídicas. «No se puede hacer
más en menos tiempo. Nos gustaría que el supervisor acelere los trámites
pendientes, que son muchos: falta que la Dirección de Tributos
garantice la neutralidad fiscal; que la CNMV establezca los criterios
contables; que algunas Comunidades Autónomas adapten la legislación; que
el Tribunal de la Competencia apruebe las operaciones; que Protección
de Datos presente sus dictámenes y que se tengan en cuenta los largos
plazos legales de las asambleas».
En público ha sido Rodrigo Rato,
presidente de Caja Madrid, el que más ha defendido al sector diciendo
que la reestructuración va a la velocidad «adecuada». El director
general de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), José
Antonio Olavarrieta, aseguró que las fusiones van «a la máxima velocidad
posible» y que es «poco serio» tacharlo de lento. El supervisor
discrepa y considera que se podía haber avanzado más desde principios
del año y que, por los interes creados que rodean a las cajas, ni los
ejecutivos ni los políticos tuvieron prisa.
Mientras tanto, además
del derrumbe inmobiliario, ha llegado la crisis de liquidez. Bancos y
cajas han respondido con una guerra del pasivo como no existe en ningún
país europeo. Pagar los vencimientos se ha convertido en lo urgente para
evitar la ruina. «Esta situación marca un escenario muy complicado para
2011 porque destroza las cuentas de resultados. La caída del margen
financiero no permitirá cubrir las mayores necesidades de provisiones
por la morosidad. Si no hay ingresos, las cajas no pueden dar créditos,
que es lo que necesita la economía», comenta Juan María Nin, director
general de La Caixa.
Francisco Uría, socio financiero de KPMG,
apunta que la caída de márgenes «obligará a acelerar el recorte de
costes con el dinero del fondo de rescate, aunque en un primer momento,
los gastos suban». Uría se refiere a que el coste de las
prejubilaciones, unos 330.000 euros por persona, es una factura que se
comerá muchos millones de ayudas públicas. Si se prescinde de 15.000
empleados, uno de los cálculos que se manejan, el coste sería de unos
5.000 millones.
Como Rato sugirió, se pueden poner como referencia
los procesos de fusión del Santander con BCH y el BBV con Argentaria.
Detrás de la fácil unión de rótulos, está la compleja unificación de
sistemas informáticos. Las cajas creen que tardarán unos 20 meses. Y las
cajas recuerdan al supervisor que la adaptación de estatutos y las
posteriores asambleas puede llevar los procesos hasta junio de 2011…
Las principales operaciones en marcha son las siguientes:
– – SIP/Banco Caja Madrid. Caja Madrid, Bancaja, Ávila, Segovia, Rioja, Laietana e Insular. Está
pendiente de las autorizaciones de la Comunidad de Madrid y Castilla y
León. No tiene nombre para el banco y no ha constituido el organigrama
ejecutivo. Espera hacerlo para diciembre, cuando recibirá el FROB.
Consolida el 100% de los resultados en el banco, que será operativo en
enero. En 2011 comenzará la reducción de 600 oficinas y 3.800 empleados.
– – Fusión Caixa-Girona. Es una absorción de Girona y está completada.
– – SIP/Banco Asturias, Alicante, Cajastur+CCM, CAM, Cantabria y Extremadura. Tras
duras disputas y cesión de poder por parte de Alicante, el grupo
liderado por el asturiano Manuel Menéndez tiene previsto que el banco
empiece a funcionar a final de este año o principios del siguiente. Se
basarán en la informática de la CAM. Se han cerrado algunas oficinas de
CCM y CAM. Consolida el 100% de los resultados.
– – Fusión CatalunyaCaixa. Caixa Catalunya, Tarragona y Manresa. Ha sido la más madrugadora del
sector porque su situación financiera era la más delicada, debido a la
gran inversión inmobiliaria. Ha tenido una renovación total: nuevo
director general, Adolf Todó, y presidente, Fernando Casado. La fusión
se produjo el 1 de julio, con operativa común, y el 16 de noviembre se
constituyeron los nuevos órganos de gobierno. Ha realizado la mitad del
ajuste en oficinas y plantilla previsto. Está a falta de la integración
informática.
– – Fusión Gallega. – Caixa Galicia y Caixa
Nova se han unido en una nueva caja, liderada por esta última. No tienen
pensado convertirse en banco ni siquiera para emitir en los mercados
financieros. No han realizado los cierres de oficinas ni ajustes de
plantilla, ni la integración informática. Esperan empezar a trabajar
conjuntamente en diciembre.
– – SIP/Banca Cívica. Cajasol,
Caja Navarra, Canarias y Burgos. Liderado inicialmente por los navarros,
se ha incorporado Cajasol, la entidad más grande del grupo. En
principio, habrá dos copresidentes, aunque no está claro quien liderará.
Es la entidad pionera en la fusión de departamentos, aunque la llegada
de los sevillanos exigirá un replanteamiento organizativo.
– – SIP/Banco Marenostrum. CajaMurcia, Penedés, Sa Nostra y Granada. Ha constituido el comité de
dirección y la sociedad central del banco estará, previsiblemente, a
mediados diciembre y operativa a finales de ese mes. A lo largo del
primer trimestre de 2011 empezará a ofrecer productos y servicios
comunes al conjunto de las diferentes cajas. Consolidarán el 100% de los
beneficios en el banco, con sede en Madrid. La reducción de plantilla
(1.050 trabajadores) y oficinas (200) se hará en 2011 y 2012. Falta la
aprobación de la Junta de Andalucía.
– – Fusión/Banco BBK-Cajasur. La
entidad vizcaína recibirá 392 millones por asumir la morosidad futura
de la cordobesa. El 2 de enero se hará cargo oficialmente de Cajasur,
cuando la asamblea, controlada por el Banco de España, lo apruebe. No ha
comenzado los cierres.
– – Fusión Castellana. Caja Duero y
Caja España se han fusionado y son de los que más avanzados llevan las
reducciones de personal y oficinas, tras recibir en octubre el FROB. No
tienen marca nueva.
– – Fusión Unnim. Sabadell, Terrasa y
Manlleu. Una de las primeras del sector, ha realizado parte del ajuste
de oficinas y plantilla. Opera en con la marca común.
– – Fusión/SIP Banco Aragonés.Caja
de la Inmaculada de Zaragoza (CAI), Círculo de Burgos y Badajoz.
Formarán un banco con sede en Zaragoza, el primer ejecutivo será de la
CAI y prescindirán de 234 empleados, el 8%. No han pedido ayudas por su
alto nivel de solvencia.
ÍÑIGO DE BARRÓN