Los rankings se han convertido en un elemento muy
utilizado para la valoración y evolución de la actividad empresarial. Pero en el
Popular hay quienes olvidan que este recurso es al fin y al cabo una herramienta
que, como tal, resulta útil para su propósito y perversa cuando es mal
utilizada.
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El ranking es adecuado cuando nos ayuda a comparar
unidades homogéneas y su evolución, aunque bien sabemos que muy a menudo las
oficinas en las que trabajamos distan de ser semejantes. Cada una tiene su
ubicación, su clientela y su negocio. Por eso, en CCOO
entendemos que comparar sin más los datos de unas con los de otras -con la única
característica común de estar bajo una misma Dirección Territorial o Regional-
es un ejercicio que hay que abordar con cautela, pues existe la posibilidad de
cometer errores de valoración importantes. Incluso como para llegar a afectar a
la remuneración salarial y a la carrera profesional de las personas que
trabajamos en el Popular.
Efectivamente, hay quienes
entienden que unos u otros rankings pueden servir para salir bien en
la foto, dejando en segundo término la obligación de mantener un adecuado
clima laboral mediante comportamientos sociales y profesionales apropiados. En
sentido contrario, quien no quede guapo puede ser injustamente valorado,
a pesar de haber desplegado dedicación y buen hacer.
Otra situación absurda que desde
CCOO queremos denunciar, esta vez desde el
punto de vista de la operativa, se produce cuando hay que «alimentar» algún que
otro ranking a base de teclear en el ordenador determinada información que ya
consta en la base de datos del banco ¡En pleno siglo XXI, con todos sus avances
tecnológicos! ?Como si no hubiera suficiente carga de trabajo en las oficinas.
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Desde |
19 de junio de 2015