El 28 de octubre Caja España celebrará una asamblea extraordinaria.
En ella se elegirán los nuevos consejeros generales que entrarán en la
nueva entidad fruto de su fusión con Caja Duero. Hasta ahí todo normal.
Tras un largo proceso de negociaciones, rupturas, vueltas a empezar,
nuevos bloqueos y conciliaciones, la fusión de las dos mayores cajas de
Castilla y León es ya una realidad. Eso sí, en el más de año y medio que
duraron las negociaciones, incluidas las rupturas, el Banco de España
ha tenido que lanzar más de una advertencia. O se fusionaban o tomaría
medidas.
El 28 de octubre Caja España celebrará una asamblea extraordinaria.
En ella se elegirán los nuevos consejeros generales que entrarán en la
nueva entidad fruto de su fusión con Caja Duero. Hasta ahí todo normal.
Tras un largo proceso de negociaciones, rupturas, vueltas a empezar,
nuevos bloqueos y conciliaciones, la fusión de las dos mayores cajas de
Castilla y León es ya una realidad. Eso sí, en el más de año y medio que
duraron las negociaciones, incluidas las rupturas, el Banco de España
ha tenido que lanzar más de una advertencia. O se fusionaban o tomaría
medidas.
Pero una vez que todos los obstáculos se habían sorteado y la nueva
caja ya es una realidad, vuelven las discrepancias. El acuerdo adoptado
entre el PSOE regional y el PP a finales de septiembre para elegir al
que será el nuevo presidente de Caja España y Duero, Evaristo del Canto,
ha levantado ampollas. Y no sólo en el seno de la entidad de ahorros,
en la que ya ejerció como director general durante casi cuatro años,
sino también entre varios de los consejeros generales de Caja Duero.
Su salida de Caja España en noviembre de 2003 estuvo envuelta de
polémica y su regreso parece que también. Del Canto llegó a Caja España
en 1998. Provenía de La Caixa, donde había trabajado durante 14 años. La
situación de la entidad no era la más óptima. Pero Del Canto tampoco
tuvo fortuna a la hora de enderezar el rumbo del negocio. La entidad fue
perdiendo terreno y puestos en el ranking nacional, hasta llegar a ser
una de las últimas por beneficios. Cuando Del Canto fue nombrado
director general la institución leonesa era la sexta caja por beneficio
bruto. En 2002 era la 42.
Caja España es uno de esos ejemplos en los que su fuerte expansión,
sobre todo en Madrid, le costó muy caro, no sólo en dinero, también en
gestión. Nunca logró digerir tanta oficina, proveniente incluso de la
compra en 1994 del Banco de Fomento.
Las discrepancias en el consejo de la caja influían en su gestión,
algo que siempre alegaba Del Canto. Las diferencias con parte de la
plantilla, sobre todo, con los representantes de UGT, fue lo que
argumentó al entonces presidente de la caja, Juan Manuel Nieto Nafría,
para presentar su dimisión el 30 de octubre de 2003. Su salida se llevó
al consejo el 3 de noviembre, lo mismo que la indemnización que recibió,
1,34 millones de euros.
El 6 de noviembre fue publicado por la prensa su fichaje por La Caixa
como director territorial para la zona centro de España, que incluía
Castilla y León.
Toda esta secuencia de acontecimientos llevó a algunos consejeros a
querellarse contra Del Canto al considerar que no tenía derecho a esta
indemnización, más cuando su fichaje en La Caixa fue automático.
La justicia nunca dio la razón a los querellantes ya que en el
contrato no existía cláusula de concurrencia. Un informe del despacho de
abogados Sagardoy, consideraba poco ético el cobro de este dinero, pero
no ilegal. Ahora, se espera que el 20 de octubre las Cortes de Castilla
y León nombre a Evaristo del Canto su representante para la nueva caja
para sentarse en la asamblea y de ahí ser nombrado presidente.
Pero el recibimiento parece que no es el más propicio para su llegada
como presidente, figura que debe aunar filas. Las fusiones siempre son
traumáticas y su salida de la institución pesa aún. A ello se une el
hecho de que las negociaciones para que esta fusión sea un hecho y no un
proyecto han sido unas de las más enrevesadas del mapa financiero. Todo
un reto para la nueva cúpula.
La antigua amistad de Evaristo del Canto con Isidro Fainé, presidente
de La Caixa, no se sabe si en este caso beneficia o entorpece. Desde
luego, los rumores y especulaciones están servidos en un momento
delicado para la banca en general y para esta caja en particular. Salió
de Caja España para ir a La Caixa y ha salido de La Caixa para ir a Caja
España. El caldo para especular está servido.
Ángeles Gonzalo