Si la meta es lograr un
envejecimiento activo, ¿cómo conseguirlo con las medidas antisociales del
gobierno del PP? Detectamos otra muestra más del doble discurso del gobierno. Con
los recortes sociales, el desmantelamiento de los servicios públicos, con el
estrangulamiento efectivo de la Ley de Dependencia, con el copago farmacéutico,
con la congelación de facto de las
pensiones… impide afrontar la vejez de forma segura, digna y libre de
pobreza, por la vía de los hechos consumados.
Porque en la población mayor se
concentran las necesidades de servicios públicos y protección social. Es de
justicia social. Además, las mujeres de 65 años y más, aunque son mayoría,
están invisibilizadas socialmente. Son más, pero también más pobres, más
dependientes, con más trabajo doméstico y de cuidados, con menos servicios,
menos recursos económicos, menos protagonismo social, menos poder. Atender sus
demandas es de justicia. De género.
En
el envejecimiento culminan importantes
desigualdades para las mujeres arrastradas de etapas anteriores; ellas no alcanzan, en términos masivos, la
jubilación en las mismas condiciones de los hombres, por haber tenido
menos empleo y más precario, lo
que conlleva acceder a menos recursos económicos. Y porque mantienen el trabajo
cotidiano doméstico y de cuidado de familiares (tareas de las que no llegan a
jubilarse), tienen menos tiempo personal y por tanto, menor
participación social.
La Organización Mundial de la Salud (OMS)
define el envejecimiento activo como un “proceso de optimización de oportunidades de salud, participación y
seguridad con el objetivo de mejorar la calidad de vida a medida que las
personas envejecen”. Un envejecimiento
socialmente activo y de calidad supone un envejecimiento autónomo, en una situación económica y
social digna y libre de pobreza. Condiciones que sabemos no
tienen las personas mayores en la actualidad, y de manera más acusada, las
mujeres.
Pero ahí entran las políticas
del gobierno del PP, agravando diferencias de partida, con recortes que afectan
especialmente a las mujeres mayores: las sanitarias, el copago farmacéutico, el
hundimiento del sistema de Dependencia, que ha dejado sin derecho efectivo a
las mayores dependientes y ha aumentado la carga de cuidado a las mujeres con
dependientes en su entorno familiar. Ha crecido el empobrecimiento de las
mayores de 65 años (1 de cada 5 está en riesgo de pobreza), y, si se suman
otros factores (pensión no contributiva o asistencial, familiares a cargo,
discapacidad, etc.) esta pobreza se multiplica.
En
CCOO sabemos que tenemos salvar unos servicios públicos que son nuestros, que
debemos defender activamente el Estado del Bienestar. Sabemos que debemos
recuperar la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones, la del pasado y la
que se avecina, que puede suponer perder casi un 30% de la pensión en 15 años.
Sabemos también que hay que lograr igualdad de oportunidades para un envejecimiento
activo, seguro, saludable. Para ello reclamamos avances en corresponsabilidad
familiar entre
hombres y mujeres y el Estado; avanzar en representación equilibrada de mujeres y hombres en la vida pública; en el lenguaje, en las imágenes, en la cultura, en la historia, y
fortalecer la lucha común contra
la violencia de género.
Desde
CCOO luchamos para que se eliminen las discriminaciones. Únete a CCOO y
defiende tus derechos.
Secretaría Confederal de la Mujer e Igualdad de CCOO, 21 de febrero de
2014.