Unicaja y Caja España-Duero contarán con un banco malo

«Hablar de banco malo es una mala nomenclatura», aseguraba
ayer Rodrigo Rato para intentar defender la decisión de agrupar los
activos dudosos del SIP en Banco Financiero y de Ahorros (BFA). «Es una
entidad con beneficios, por tanto, no es tan malo», insistía. BFA, sin
embargo, soportará todos los activos nocivos y alguna de las
participaciones industriales de las siete cajas que integran Bankia para
que este, el banco cotizado, llegue a los inversores inmaculado de
deudas. «Vamos a ofrecer al mercado lo que creemos que el mercado
quiere», insistía Rato.

«Hablar de banco malo es una mala nomenclatura», aseguraba
ayer Rodrigo Rato para intentar defender la decisión de agrupar los
activos dudosos del SIP en Banco Financiero y de Ahorros (BFA). «Es una
entidad con beneficios, por tanto, no es tan malo», insistía. BFA, sin
embargo, soportará todos los activos nocivos y alguna de las
participaciones industriales de las siete cajas que integran Bankia para
que este, el banco cotizado, llegue a los inversores inmaculado de
deudas. «Vamos a ofrecer al mercado lo que creemos que el mercado
quiere», insistía Rato.

Troceadas La Caixa y Bankia, el resto de cajas llevan unos días asumiendo ese modelo de poli bueno, poli malo como
intento de alcanzar sus necesidades. Incluso, algunas, como Unicaja y
Caja España-Duero, que andan en el cortejo final de su fusión, ya han
estudiado en sus consejos la arquitectura que articularía su banco malo
en una unión que será una fórmula intermedia entre la aplicada por el holding de La Caixa y la de los SIP.

El
futuro de Unicaja y Caja España-Duero, que votan en una semana su
integración para construir una entidad de algo más de 120.000 millones
de euros en activos, se articulará en torno a dos fichas bancarias (una
malagueña y otra castellanoleonesa) en las que se separarán los activos
tóxicos de los interesantes para los inversores. De hecho, según
explican desde la caja castellanoleonesa, «los inversores privados son
los que nos exigen este saneamiento». La fusión, que cuenta por Caja
España-Duero con 525 millones de euros dotados por el FROB, se está
planteando solicitar alguna inyección adicional de capital público. «Así no iremos tan justos en este proceso, en especial para tener más tranquilidad ante los próximos test de estrés», insisten desde la entidad castellana.

En
el caso de Novacaixagalicia, el reparto de activos en dos entidades,
como lo han solicitado al Banco de España, es una cuestión de
supervivencia. El banco bueno tendría la propiedad del banco malo,
dirigido por los consejeros del FROB, cuando se constituya en
septiembre. Entonces, Novacaixagalicia hará efectivas las ayudas
públicas. «La entidad nociva explican desde esta caja estaría cargada de ladrillo,
suelo y su mora para que no contamine al banco cotizado». El calendario
para salir a Bolsa de este último sería en un plazo de dos años.

Por
otra parte, la CAM se hará con la ficha de Banco Base tras llegar a un
acuerdo con sus exsocios. A Cajastur le pagará ocho millones, a
Extremadura, 2,2 millones y a Cantabria, 1,8 millones.

M. ALBA/ V. ZAFRA


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