Después de los despidos ejemplarizantes de la pasada Nochebuena, parecía difícil de superar el elegir un momento más cruel para despedir a un trabajador-a en esta entidad; pues bien, Liberbank lo ha conseguido, haciendo el mal parecen de lo mejorcito. Ni más ni menos que para conmemorar el 8-M Día Internacional de la Mujer, una de las personas despedidas ha sido una mujer víctima de violencia de género, acreditada con sentencia firme.
Desde los juzgados lucharemos por la readmisión de los compañeros-as despedidos, y en el caso concreto de esta mujer víctima de violencia de género, estamos convencidos que el despido será considerado nulo; pero estos despidos ejemplarizantes en los que la empresa entrega unas cartas de despido con unas causas totalmente subjetivas y unos motivos ridículos que no responden a la realidad, saltándose los procedimientos establecidos en nuestro Convenio Colectivo tenemos que intentar frenarlos entre todos, o terminarán haciendo una sangría considerable.
Con los primeros despidos hemos iniciado una recogida de firmas en los territorios afectados solicitando su readmisión junto a otros sindicatos, salvo CSICA y STC, con un importante respaldo de la plantilla y nos está sirviendo a su vez como termómetro para convocar una serie de movilizaciones que ya parecen inevitables y cuyos responsables son la dirección de Liberbank; por lo tanto, el apoyo de la plantilla será primordial, para hacerles ver que ésta no es manera de tratar a las personas.
La esperanza que nos queda, y haremos todo lo que esté en nuestras manos para ello, es que, ante la inminente fusión que se avecina, sea la otra parte la que se encargue de los Recursos Humanos, porque esta gente parece ser que ha perdido la cordura y no sabemos a dónde nos pueden llevar, ni creemos que a la otra parte le agrade su política de personal.